“Postales de una China empática y más segura de sí misma”, por Germán Luis Kammerath
Las generaciones jóvenes ya disfrutan de los frutos de ese camino: más opciones, más movilidad, más bienestar, más confianza.

Germán Luis Kammerath, ex Intendente de la Ciudad de Córdoba, Diputado Provincial, Diputado Nacional y Vicegobernador de dicha provincia, llevó adelante en ReporteAsia un minucioso análisis sobre la transformación de China.
A continuación, reproducimos lo expresado en dicho artículo.
Viajar a China a fines de noviembre fue como asomarse a dos futuros simultáneos: el futuro tecnológico -eléctrico, autónomo, silencioso- y el futuro humano -empático, relajado, cálido-. Ambos conviven en un país que decidió que la modernización no excluye la dimensión emocional de la vida cotidiana.
Mi recorrido por Shanghái, Beijing, Shenzhen, Jinan y ciudades aledañas mostró un país que ha cambiado tanto por fuera como por dentro. Una China más sofisticada, más práctica, más global, más joven y, sobre todo, más empática, una palabra que hace quince años nadie habría asociado a su vida urbana.
Una nueva empatía urbana
El cambio más profundo está en la gente.

Parejas jóvenes abrazadas en Shanghái, estudiantes compartiendo cafés en Beijing, amigos charlando con ternura en Jinan. Adultos mayores practican bailes en las veredas y parques y se ve mucha gente en algunas iglesias católicas, como la Iglesia de San José en la calle peatonal de Wangfujing.
China dejó atrás la solemnidad urbana que la caracterizaba, para entrar en una etapa más abierta, más cálida, más humana.
Hoy, la sociabilidad china es más relajada y los jóvenes expresan afecto y humor con una naturalidad que hubiera sorprendido a los visitantes de la década del 2000.
Coffee Nation, bakeries y heladerías: la globalización convertida en hábito
Luckin Coffee, la cadena de cafeterías más grande de China, se multiplicó por todas partes; Starbucks se volvió paisaje básico.
Las panaderías con croissants, tortas y panes artesanales y las heladerías gourmet completan una escena cultural impensable en la década de 1990.Gran oportunidad para el trigo argentino o la leche.
China adoptó la cultura del café y la pastelería europea con una rapidez que sorprende incluso a los occidentales. Las tortas de cumpleaños o para las fiestas son parte del paisaje familiar.

Supermercados globales: Chile, Perú, Australia y Europa en una estantería china
Arándanos chilenos, cerezas peruanas, uvas australianas, yogures saborizados, golosinas occidentales y vinos accesibles de Francia, España, Chile y Australia forman parte del consumo cotidiano.
China absorbió lo global sin perder su identidad local. En pequeños supermercados aparece el mundo entero en formato de snack.
El imperio eléctrico: autos que Occidente no conoce (y otros que vienen del smartphone)
BYD, NIO, Li Auto, XPeng y ahora Huawei y Xiaomi, muestran que la transición energética ya no es aspiración sino realidad.
Shenzhen es la prueba viviente: una ciudad casi sin ruido, donde todo -buses, taxis, motos, bicicletas, camiones- es eléctrico.
La movilidad eléctrica es, literalmente, un estilo de vida.
Autonomía y última milla: la logística más avanzada del planeta
China perfeccionó el arte de entregar todo en tiempo récord.
En todas las ciudades circulan robotaxis,mini camiones autónomos, robots mensajeros,lockers inteligentes,depósitos urbanos automatizados.

La última milla tiene dos protagonistas colosales: ZTO Express y JD Logistics
ZTO atraviesa autopistas como un torrente industrial móvil.
JD.com, con su logística integrada, opera a una escala que ningún operador occidental ha logrado replicar.
En las ciudades, las motos y triciclos eléctricos forman un enjambre constante, llevando productos a las familias en minutos.
Y en tren, un detalle futurista: pedís comida y te la entregan en la estación siguiente. La red ferroviaria china es alucinante y es el modo más placentero, seguro, amigable, de viajar. Las estaciones de tren son obras arquitectónicas de enorme calidad y comodidad.
Una economía sin billetes
No toqué un solo yuan en diez días.
Todo se paga con Alipay o WeChat Pay.
El dinero físico es arqueología.
China no solo digitalizó su economía; la volvió líquida, invisible e instantánea.
Orden, limpieza y seguridad
Las grandes ciudades exhiben calles limpias, transporte impecable, seguridad constante.
En un mundo donde la incertidumbre es parte del paisaje, China proyecta un orden urbano notable.
Bibliotecas y librerías: la revolución silenciosa del libro en la era de la tablet
En Shanghái, Beijing y Shenzhen visité bibliotecas que parecen templos contemporáneos.
Y las librerías están llenas de gente buscando libros en papel, una paradoja hermosa en un país donde muchos jóvenes aprendieron a leer en pantallas.
Ferias de negocios: Canton y CIIE como motores de autoconfianza
En la Feria de Cantón y en la CIIE de Shanghái se respira un clima de optimismo económico estructural.
Son espacios donde se negocia el futuro en tiempo real: empresas buscando socios, gobiernos presentando ciudades, compradores globales recorriendo pabellones como mapas del mundo.
La autoconfianza económica es tangible.
Argentina en el radar chino, pero aún lejos de las góndolas
En redes sociales como Weibo o Doujin, el Tiktok chino, circulaban referencias al nuevo vuelo Shanghái–Buenos Aires y a la apertura económica argentina, la simplificación aduanera, el fin del cepo, la desregulación de normas que eran barreras paraarancelarias y apertura a los vehículos eléctricos.
Argentina -Buenos Aires, la Patagonia, Ushuaia, el Glaciar Perito Moreno, Iguazú- es la marca latinoamericana más fuerte en la imaginación china.
Y en productos premium, los chinos reconocen la merluza negra, la carne argentina y algunos aceites gourmet.
Sin embargo, una sensación extraña atraviesa al viajero argentino: la distancia entre la potencia de la marca Argentina y su presencia real en las góndolas chinas.
En supermercados hay carnes de Brasil o Australia y pronto de Bolivia y Colombia, y en menor medida de Argentina.
Pero la enorme demanda china de proteína premium está lejos de ser satisfecha por la región, incluida Argentina.
Lo vemos en los restaurantes temáticos argentinos, como “Malbec”, con carne y cocina argentina,y vinos de bodegas boutiques, ubicado en la zona de Sanlitun, en Beijing, o el restaurante “Obelisco”, el antiguo espacio de estilo argentino que hoy abre solo para eventos, con la presencia de un enorme Obelisco impresionante y que vivió momentos de gloria.
Es la paradoja: Somos una potencia emocional y turística, pero no una potencia comercial en volumen.
La oportunidad está ahí:
un consumidor que nos admira, una marca que funciona, y una demanda gigantesca aún insatisfecha.
El detalle humano: el maní en la mesa
En cenas simples o banquetes formales, el maní como snack es un gesto de hospitalidad que revela la calidez cotidiana de la China contemporánea. Increíble: otra oportunidad para Argentina.
Una evolución que vengo observando desde 2009
Nada de lo que vi en este viaje es casual.
Desde mi primera visita a China en 2009, he observado, paso a paso, la construcción de un país que avanza con una coherencia sorprendente.
Todo lo que hoy vemos -la electrificación, la logística perfecta, las ciudades silenciosas, la empatía urbana, el optimismo económico- es la maduración de un proceso iniciado en 1978, cuando se introdujo la economía de mercado con características chinas.
Las generaciones jóvenes ya disfrutan de los frutos de ese camino: más opciones, más movilidad, más bienestar, más confianza.
China ya llegó al futuro, y ahora aprende a vivir en él
La China que encontré no es solo tecnológica, es humana.
No es sólo eficiente, es cálida.
No es solo moderna, es segura de sí misma.
El futuro en China no llegó de golpe: se fue construyendo, capa por capa, desde 1978. Hoy florece a cielo abierto.















