Tropas desplegadas en Groenlandia. Foto: REUTERS

El Ejército de Rusia advirtió este miércoles que tomará medidas técnico-militares en respuesta a la militarización de Groenlandia, tal como lo recalcó el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

“Por supuesto, si Groenlandia se militariza y se crean allí capacidades militares dirigidas contra Rusia, tomaremos las contramedidas apropiadas, incluidas las técnico-militares”, argumentó el jefe de la diplomacia rusa al intervenir ante el Parlamento.

Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores de Rusia. Foto: REUTERS.

El problema de Groenlandia “no concierne directamente” a Rusia

En sus declaraciones, también señaló que el problema de Groenlandia “no concierne directamente” a Rusia. “Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia deben resolver esto por sí mismos, teniendo en cuenta, por supuesto, la opinión de los residentes de la isla más grande, a quienes el gobierno de Copenhague ha tratado con bastante dureza durante muchos años y décadas”, aseguró.

En ese sentido, la postura de Rusia respecto de este conflicto diplomático es que “el Ártico debe seguir siendo una zona de paz y cooperación”.

Mientras tanto, los altos funcionarios rusos se han abstenido hasta el momento de criticar abiertamente la posible anexión de Groenlandia e incluso han puesto en duda que la isla sea parte de Dinamarca, con la esperanza de que Washington reconozca las conquistas territoriales rusas en Ucrania (un claro juego diplomático).

Tropas desplegadas en Groenlandia. Foto: REUTERS

Entretanto, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, había asegurado tiempo atrás que los planes de la actual Administración estadounidense de “anexionarse” Groenlandia no son “una ocurrencia disparatada” del actual mandatario estadounidense y líder de la Casa Blanca, Donald Trump, sino que tienen “raíces históricas”.

A la vez, Rusia se ha pronunciado categóricamente en contra de la militarización de la isla ártica, algo que podría allanarle el camino a Washington, si es que decidiese seguir en su afán por hacerse con el control de Groenlandia que, según Trump, pasa a ser una necesidad estratégica y de interés geopolítico.