En medio de una de las temporadas de incendios forestales más críticas de los últimos años en la Patagonia argentina, la provincia de Córdoba envió más de 60 bomberos voluntarios y recursos aéreos especializados para colaborar en el combate del fuego que avanza sin control en la zona cordillerana de Chubut.
El operativo se suma a los esfuerzos nacionales y provinciales para contener un escenario marcado por la sequía, los vientos cambiantes y la gran carga de material combustible.

La ayuda de Córdoba para sofocar las llamas en el sur
El despliegue cordobés incluye un contingente de 63 bomberos voluntarios, pertenecientes a la Agrupación Serrana y a la Federación de Bomberos Voluntarios de Córdoba, entre ellos integrantes del Equipo Técnico de Acción ante Catástrofes (ETAC). A este refuerzo humano se agregan un avión hidrante anfibio y un helicóptero, claves para atacar focos activos en áreas de difícil acceso, donde el combate terrestre resulta limitado.
La decisión fue coordinada tras un diálogo entre el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, y su par de Chubut, Ignacio Torres, ante una emergencia que las autoridades patagónicas califican como de extrema complejidad operativa. Desde el inicio del incendio, el pasado 5 de enero, el fuego ya consumió más de 2.200 hectáreas y mantiene en alerta permanente a brigadistas y comunidades cercanas.
El epicentro de las tareas se concentra en la localidad de El Hoyo, una de las más afectadas y actual base de operaciones. Allí, los bomberos cordobeses trabajarán con equipos terrestres y vehículos todo terreno para brindar apoyo logístico y realizar ataques directos contra las llamas. El despliegue inicial está previsto por al menos 10 días, aunque podría extenderse según la evolución del incendio.
El contexto agrava la situación: Chubut atraviesa una sequía persistente, con altas temperaturas y ráfagas de viento que provocan un comportamiento errático del fuego y dificultan su contención. En ese marco, miles de personas debieron ser evacuadas de manera preventiva y se mantienen activos varios frentes de combate de incendios en la región andina.
A la complejidad climática se suma un dato clave que encendió alarmas a nivel judicial y político. La Fiscalía de Lago Puelo confirmó que el incendio fue intencional y que se detectó el uso de acelerantes, lo que refuerza la hipótesis de un origen provocado y abre una investigación penal.
La participación de Córdoba refleja la importancia de la cooperación interprovincial frente a fenómenos extremos que superan las capacidades locales. En un escenario atravesado por el cambio climático y el aumento de eventos extremos, la articulación de recursos humanos, técnicos y aéreos se vuelve fundamental para reducir daños ambientales, proteger a las poblaciones y evitar que el fuego continúe avanzando sobre uno de los ecosistemas más sensibles del país.



















