El árbol frutal que es ideal para el jardín de tu casa. Foto: Todo huerto y jardín.

A la hora de plantar un árbol frutal en el jardín, es importante elegir una especie que no dañe el suelo ni las construcciones cercanas. Para eso, conviene optar por árboles con raíces de crecimiento controlado.

Si bien los limoneros y naranjos suelen ser los más elegidos, existen otras alternativas que requieren menos cuidados y ofrecen un gran valor ornamental.

Una de ellas es el granado (Punica granatum). Según especialistas en jardinería, este árbol se destaca por su sistema de raíces poco invasivo.

El granado se destaca por su sistema de raíces poco invasivo. Foto: Freepik.

A diferencia de los cítricos, cuyas raíces pueden extenderse cerca de la superficie y causar daños en baldosas, tuberías o muros, el granado desarrolla raíces menos agresivas, lo que lo convierte en una opción ideal para jardines con pavimento cercano.

En cuanto al mantenimiento, el granado también presenta ventajas. Mientras que los limoneros y naranjos son sensibles a las heladas y suelen requerir controles frecuentes para evitar plagas, el granado es un árbol resistente y de bajo cuidado.

El granado tolera bien la sequía, necesita riegos más intensos solo en verano y puede crecer en suelos pobres donde otras especies no prosperan.

El granado tolera bien la sequía, necesita riegos más intensos solo en verano y puede crecer en suelos pobres. Foto: Freepik.

Además de su resistencia y practicidad, aporta un atractivo estético destacado. Sus flores rojas intensas y su follaje brillante lo convierten en un árbol ornamental muy valorado.

Por estos motivos, el granado se presenta como una excelente alternativa frente a los cítricos tradicionales para quienes buscan un frutal fácil de cuidar, seguro para el entorno y visualmente atractivo.

Cinco consejos para cuidar un árbol de granado

  • Controlar plagas de forma preventiva: aunque es resistente, es recomendable revisar hojas y frutos de manera periódica para detectar a tiempo pulgones u otras plagas comunes.
  • Elegir un lugar soleado: el granado necesita varias horas de sol directo al día para crecer bien y producir frutos de calidad.
  • Realizar podas ligeras: una poda suave en invierno ayuda a eliminar ramas secas y a favorecer una mejor aireación y producción de frutos.
  • Regar con moderación: es un árbol resistente a la sequía; conviene regarlo de forma regular en verano, pero evitar el exceso de agua para no dañar las raíces.
  • Usar suelos bien drenados: se adapta a suelos pobres, pero es fundamental que el agua no se acumule, ya que el encharcamiento puede afectar su desarrollo.