Alonso André, experto en plantas: “El exceso de riego y la deshidratación presentan los mismos síntomas, sacá la planta de la maceta y revisá esto”
El jardinero advierte sobre uno de los errores más comunes en la botánica. Cómo detectar las raíces podridas y qué hacer para salvar una planta.

Las plantas de interior pueden dar señales confusas, incluso para quienes son unos verdaderos expertos en jardinería. Hojas caídas, tallos blandos y sin fuerzas son sólo algunos de los problemas que pueden tener por falta de agua. Sin embargo, esta interpretación puede ser un error grave.
Según explica el experto en jardinería Alonso André, el exceso de riego y la deshidratación pueden generar exactamente el mismo aspecto en una planta, ya que muchas veces provoca que las personas intenten salvarla sin darse cuenta que, al regarla de más, pueden llegar a ahogarla o incluso a pudrir sus raíces sin darse cuenta.

El punto clave (sgún el experto) está en dejar de mirar solo la superficie. Aunque el follaje muestre señales de debilidad, la verdadera respuesta está debajo de la tierra. Revisar las raíces es el único método fiable para entender qué necesita realmente la planta y evitar dañarla aún más.
El diagnóstico de un experto en plantas: por qué los síntomas de sequedad y exceso de riego se confunden
El gran problema, explica el especialista, es que tanto la falta como el exceso de agua provocan una consecuencia similar: la planta no logra hidratarse correctamente. En un caso, porque no recibe agua; en el otro, porque las raíces están dañadas y no pueden absorberla.
Cuando el sustrato permanece encharcado, se queda sin oxígeno y se convierte en el ambiente ideal para hongos y bacterias. Esto termina generando pudrición en las raíces, lo que impide que la planta se hidrate, aunque esté rodeada de agua. Por eso, el aspecto externo engaña y lleva a diagnósticos erróneos.

Raíces podridas: ¿cómo identificarlas en tus plantas?
Para salir de dudas, la recomendación es clara: sacar la planta de la maceta y observar el estado de las raíces. No alcanza con tocar la tierra ni con guiarse por la frecuencia de riego. Las claves para identificarlas son las siguientes:
- Raíces sanas: firmes y de color claro
- Raíces podridas: blandas, oscuras o marrones, se deshacen al tacto
- Si las raíces están dañadas, la planta necesita intervención urgente, no más agua.
Errores frecuentes en la jardinería doméstica que dañan tus plantas
Uno de los errores más comunes es regar por rutina o por intuición, sin evaluar el estado real del sustrato. A esto se suman otros factores que favorecen la pudrición:
- Usar tierras poco aireadas
- Macetas sin buen drenaje
- Dejar agua acumulada en el plato
- Falta de luz, que reduce el consumo de agua

Cuando se confirma la pudrición, es necesario actuar rápido: cortar las partes dañadas, cambiar el sustrato por uno nuevo y aireado, y reducir el riesgo al mínimo mientras la planta se recupera. Si no quedan raíces sanas, aún es posible salvarla mediante esquejes.
La clave, según concluye el experto, se encuentra en observar bien a la planta antes de regarla, ya que muchas veces, la solución no se encuentra en agregarle agua, sino en entender qué sucede debajo de la tierra para poder mantenerla con vida y siempre feliz.



















