Cortes de pelo en tendencia.
Cortes de pelo en tendencia. Foto: Unsplash.

Lucir el pelo con brillo y volumen impacta directamente en la autoestima y hasta en el humor. Sin embargo, por la ansiedad de ver resultados rápidos, muchas veces se eligen soluciones rápidas que están de moda, pero que no son las mejores para el organismo. Priorizar su salud, respetar los tiempos y promover un crecimiento fuerte y natural es la mejor inversión a largo plazo.

Muchas veces, en el afán de tener el pelo largo de inmediato, se opta por colocarse extensiones sin conocer los posibles riesgos que pueden implicar para la salud. Una nueva investigación puso el foco en los peligros de una industria que rara vez explica qué hay detrás de ese cabello aparentemente tan brillante y perfecto.

Las extensiones de pelo, un cóctel de tóxicos peligroso para la salud

Sustancias asociadas a un mayor riesgo de cáncer, de alteraciones hormonales y del sistema inmunológico, las extensiones de pelo son un cóctel de sustancias químicas peligrosas para la salud, según una investigación publicada en la revista científica Environment & Health.

Las extensiones de pelo, un cóctel de tóxicos peligroso para la salud. Foto: Freepik.

Las extensiones de pelo pueden estar fabricadas con fibras sintéticas y/o materiales de origen biológico, incluido el cabello humano, y a menudo se tratan con sustancias químicas para hacerlas resistentes al fuego, impermeables o antimicrobianas.

Se colocan directamente sobre el cuero cabelludo, y cuando se calientan y se peinan, liberan esas sustancias químicas al aire y pueden ser inhaladas.

El problema es que las empresas que fabrican las extensiones en Estados unidos “rara vez revelan los productos químicos utilizados para conseguir esas propiedades, lo que impide que los consumidores sepan el efecto para su salud de su uso prolongado”, señala una de las autoras del estudio, Elissia Franklin, investigadora en el Instituto Silent Spring de Massachusetts.

Al “oscurantismo” de la industria se suma, según los autores, la falta de regulación sobre el uso de químicos en este tipo de productos en Estados Unidos. Para detectar qué sustancias son exactamente, los investigadores analizaron 43 productos muy populares de extensiones de cabello, vendidos tanto en tiendas como en internet en ese país.

Las extensiones de pelo pueden estar fabricadas con fibras sintéticas o materiales de origen biológico. Foto: Unsplash.

Los autores clasificaron los productos por tipo de fibra: sintéticas (en su mayoría polímeros plásticos) o de origen biológico (humanas, de plátano o de seda) y luego los codificaron según sus propiedades declaradas.

De los 43 productos, 19 decían ser ignífugos, 3 resistentes al agua, 9 resistentes al calor y 3 declaraban ser ecológicos, libres de plásticos o tóxicos.

Los investigadores recurrieron a una técnica denominada “análisis no dirigido” para examinar las muestras en busca de una amplia gama de sustancias químicas, incluidos compuestos que no suelen buscarse en este tipo de productos cosméticos.

Más de 150 químicos

El equipo detectó más de 900 ‘huellas’ de químicos, capturando tanto sustancias conocidas como desconocidas. A continuación, utilizaron un programa basado en el aprendizaje automático para cotejar estas firmas con una gran biblioteca química, identificando finalmente 169 sustancias químicas de 9 tipos.

Se identificaron 169 sustancias químicas de 9 tipos. Foto: Freepik

Entre ellas había retardantes de llama, ftalatos, pesticidas, estireno, tetracloroetano y estannanos, algunas de las cuales están claramente asociadas por la ciencia a un mayor riesgo de cáncer, alteración hormonal y/o del sistema inmunológico.

En concreto, 36 muestras de extensiones poseían 17 sustancias químicas que alteran las hormonas y pueden derivar en un mayor riesgo de padecer cáncer de mama.

Además, casi el 10% de las muestras contenían estannanos tóxicos, algunos en concentraciones que superaban los niveles establecidos por motivos de salud en la Unión Europea, donde estas sustancias químicas están reguladas.

Todas las muestras, salvo dos, contenían sustancias químicas peligrosas. Ambas estaban etiquetadas como “libres de tóxicos” y se atenían a la verdad, frente a otra que sí llevaba ese reclamo y no lo poseía.

Las extensiones afecta especialmente a las mujeres negras. Foto: Unsplash.

Población de riesgo

Los científicos alertan que el cóctel químico que contienen las extensiones afecta especialmente a las mujeres negras: más del 70% de ellas en Estados Unidos confiesa que las usa, en comparación con menos del 10% de las mujeres de otros grupos raciales y étnicos. Muchas las usan por razones culturales y personales, así como por comodidad.

“Nuestros hallazgos dejan claro que se requiere una supervisión más estricta para proteger a los consumidores y empujar a las empresas a invertir en la fabricación de productos más seguros”, concluye Franklin.