No tan malo como parecía: el beneficio oculto del jamón crudo para el cerebro y el corazón

Si bien muchos lo asocian con un “gustito” que engorda, la realidad es que ofrece varios beneficios cuando forma parte de una alimentación equilibrada.

Los beneficios del jamón crudo. Foto Unsplash
Los beneficios del jamón crudo. Foto Unsplash

El jamón crudo es uno de esos clásicos de la gastronomía que nunca pasan de moda. Con su sabor profundo y su textura suave, se ganó un lugar especial en la mesa, y no solo por gusto: también aporta nutrientes valiosos, en especial proteínas de alta calidad.

Aunque muchos lo asocian únicamente con un “gustito” que engorda, lo cierto es que el jamón crudo ofrece varios beneficios cuando forma parte de una alimentación equilibrada.

Los beneficios del jamón crudo

En primer lugar, es un aliado ideal para quienes atraviesan momentos de baja energía o ánimo. Esto se debe a su contenido de vitamina B1, un nutriente clave para el buen funcionamiento del cerebro, del sistema nervioso y del corazón. En situaciones de estrés o cansancio emocional, el cuerpo necesita más de esta vitamina, y el jamón crudo puede ayudar a cubrir esa demanda.

Jamón crudo. Foto Freepik
Los beneficios del jamón crudo.

Desde el punto de vista nutricional, destaca por su aporte de proteínas de alto valor biológico, fundamentales para la recuperación muscular, la concentración y muchas funciones esenciales del organismo. También contiene otras vitaminas del grupo B —como la B3 y la B6— que participan en la salud del sistema nervioso y en el mantenimiento de un corazón fuerte.

Otro punto a favor es su aporte de calcio, indispensable para cuidar los huesos y prevenir problemas como la osteoporosis. Además, sus grasas son mayormente saludables: ayudan a reducir el colesterol LDL (el “malo”) y a fortalecer la salud cardiovascular. Al no contener hidratos de carbono, se vuelve una opción interesante para quienes siguen planes alimentarios bajos en carbohidratos.

Ensalada de espárragos y jamón crudo. Foto Freepik
Ensalada de espárragos y jamón crudo. Foto Freepik

Además, el jamón crudo es rico en ácido oleico, un antioxidante presente también en el aceite de oliva, que favorece el aumento del colesterol HDL (el “bueno”). Gracias a su perfil de grasas equilibrado y un contenido calórico moderado, puede integrarse sin problemas —y con beneficios— en una dieta variada y consciente.

De todos modos, es importante recordar que el jamón crudo tiene un aporte elevado de sodio y calorías, por lo que conviene consumirlo con moderación. Y, ante cualquier duda sobre su inclusión en la dieta, lo mejor es consultar a un profesional de la salud.