Parkinson: síntomas que pueden aparecer décadas antes de un diagnóstico
La enfermedad, que se produce por la pérdida de neuronas en la parte del encéfalo que se encarga del movimiento voluntario o intencional y de la coordinación, no cuenta con una prueba específica para diagnosticarlo.

El Parkinson es uno de los trastornos neurodegenerativos más prevalentes en personas mayores, tratándose de una perturbación progresiva que afecta al cerebro, médula y las partes del cuerpo controladas por los nervios.
La enfermedad, que se produce por la pérdida de neuronas en la parte del encéfalo que se encarga del movimiento voluntario o intencional y de la coordinación, no cuenta con una prueba específica para diagnosticarlo.
Cuatro síntomas tempranos de la enfermedad de Parkinson
Pérdida del sentido del olfato
Más del 90 por ciento de las personas con enfermedad de Parkinson pierden el sentido del olfato gradualmente durante un largo período de tiempo. Puede comenzar años o incluso décadas antes de los síntomas motores.
Los investigadores todavía están tratando de comprender qué causa la anosmia en la enfermedad de Parkinson y por qué es uno de los síntomas más tempranos. Una hipótesis afirma que la enfermedad podría comenzar en el bulbo olfatorio, la parte del cerebro que controla el sentido del olfato, donde las proteínas anormales causan estragos y dañan las neuronas.
Actuar los sueños
El trastorno de conducta del sueño REM es una afección crónica caracterizada por la pérdida de esta parálisis que lleva a las personas a actuar físicamente sus sueños. Se sentarán en la cama, tendrán una conversación unilateral y hasta pueden golpear o patear a su pareja.
Los estudios han demostrado que entre el 50 y el 70 por ciento de las personas con trastorno de conducta del sueño REM desarrollarán la enfermedad de Parkinson o una afección relacionada como la demencia con cuerpos de Lewy en un promedio de cinco a 10 años. Las personas de 50 años o más con trastorno de conducta del sueño REM tienen 130 veces más probabilidades de desarrollar Parkinson en comparación con alguien sin la afección del sueño.

Estreñimiento
El estreñimiento crónico que persiste durante varias semanas o más afecta a dos tercios de todas las personas con Parkinson, afectando los nervios que recubren el tracto digestivo, y los estudios han encontrado cúmulos de proteína anormal en las neuronas que recubren los intestinos de las personas que lo padecen.
Un metaanálisis de nueve estudios encontró que las personas con estreñimiento, ya sea evaluado por un cuestionario o diagnosticado por un profesional de la salud, tenían el doble de probabilidades de desarrollar Parkinson en comparación con aquellas sin estreñimiento. Otro estudio siguió a 6.790 hombres de entre 51 y 75 años durante un período de 24 años, y aquellos que tuvieron deposiciones menos de una vez al día tuvieron un mayor riesgo de Parkinson.
Mareos al ponerse de pie
La hipotensión ortostática puede ser desencadenada por deshidratación leve, bajo nivel de azúcar en sangre o sobrecalentamiento. Pero la hipotensión ortostática crónica y persistente puede ser más grave.
Los investigadores han identificado la hipotensión ortostática como una característica posible de la enfermedad de Parkinson prodrómica, aunque la evidencia no es tan sólida como para otros marcadores. Por ejemplo, un estudio encontró que la hipotensión ortostática inexplicada se asoció con un diagnóstico eventual de Parkinson o una afección relacionada en 18 de 79 (23 por ciento) pacientes después de un seguimiento de 10 años.
Cómo prevenir la enfermedad
El hecho de que se trate de una enfermedad degenerativa y sin cura no significa que no se pueda hacer nada al respecto. Aunque no es posible revertirla, sí se puede lograr que su avance sea más lento o retrasar su aparición.
Lo más importante en la prevención son los hábitos saludables: recomendaciones sobre dieta, ejercicio físico y descanso que se aplican a todas las personas con o sin el trastorno.

Se estudió la influencia que tiene el ejercicio sobre los niveles del factor neurotrófico derivado del cerebro (BNDF) y esta es una proteína implicada en la reserva cognitiva, que protege las neuronas del envejecimiento y el daño por el estilo de vida.
Por otra parte, una vez que se diagnostica, el tratamiento para paliar el avance es mediante fármacos. El más conocido es la levodopa, el cual aumenta los niveles de dopamina en el cerebro y reduce las alteraciones en la motricidad. Otro fármaco es la rivastagmina, empleado para tratar los síntomas cognitivos de la demencia. Este mejora las funciones o habilidades cognitivas, como la memoria o la atención.

















