Parece inofensiva, pero no lo es: el detalle en la papa que muchos ignoran y puede terminar en una intoxicación alimentaria
Un signo común en este alimento indica que ya no es seguro consumirlo, aunque se lo cocine. Expertos explican por qué estos tubérculos dejan de ser aptos para el consumo y cómo almacenarlos correctamente.

La papa es uno de los alimentos más consumidos en los hogares y suele almacenarse durante semanas sin demasiadas precauciones. Sin embargo, cuando este tubérculo desarrolla brotes visibles, puede convertirse en un riesgo para la salud. Aunque muchas personas optan por retirar el brote y continuar con la preparación, especialistas advierten que esta práctica no es segura.
Según explican especialistas, la aparición de brotes en la papa indica el inicio de un proceso de germinación que vuelve al alimento no apto para el consumo humano. Aunque a simple vista el tubérculo pueda parecer en buen estado, a nivel interno se producen cambios químicos que pueden provocar intoxicaciones.

Si la papa presenta brotes, no la comas: el riesgo de intoxicación alimentaria
Cuando la papa detecta condiciones favorables como luz, humedad y temperatura, activa mecanismos de defensa naturales para favorecer el crecimiento de una nueva planta. En ese proceso, comienza a producir solanina y chaconina, dos compuestos tóxicos pertenecientes al grupo de los glicoalcaloides.
El consumo de estas sustancias puede generar síntomas como náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y malestar general. En casos más severos, la intoxicación puede agravarse, especialmente en niños y adultos mayores.
Uno de los aspectos más peligrosos es que la solanina es termoestable. Esto significa que los métodos de cocción habituales, como hervir, freír u hornear, no eliminan la toxicidad del alimento. Por el contrario, la papa puede seguir siendo peligrosa aun después de cocinarla correctamente.

Además de los brotes, existen otras señales de alerta que no deben pasarse por alto. Si la piel de la papa presenta zonas verdes, lo que indica exposición prolongada a la luz, o si el tubérculo tiene una apariencia arrugada o blanda, los niveles de toxinas pueden ser aún más elevados. En estos casos, la recomendación es clara: descartar la papa y no consumirla bajo ningún concepto.
Cómo hacer para que la papa no se brote
Para evitar este tipo de situaciones y reducir el desperdicio de alimentos, el almacenamiento adecuado es clave. Las papas deben guardarse en lugares oscuros, frescos y bien ventilados, lejos de la luz directa y de fuentes de calor. Estas condiciones ayudan a retrasar la germinación y evitan la formación de sustancias tóxicas.

Antes de cocinar, los especialistas aconsejan realizar siempre una inspección visual. Si se detectan brotes, manchas verdes o signos de deterioro, lo más responsable es desechar el tubérculo. Tomar esta precaución simple puede prevenir intoxicaciones alimentarias y proteger la salud de quienes consumen el alimento.


















