Uruguay en alerta por la expansión de un hongo transmitido por gatos: qué se sabe y cómo protegerse
La detección del hongo Sporothrix brasiliensis en gatos y humanos encendió una alerta sanitaria en Uruguay. Esta variante, originaria de Brasil, se transmite principalmente por arañazos, mordeduras o contacto con heridas de felinos infectados, y ya generó casos en Maldonado y Rocha. Especialistas advierten sobre su rápida propagación y la importancia del diagnóstico temprano para evitar complicaciones.

Uruguay activó recientemente sus sistemas de vigilancia epidemiológica tras detectar la presencia del hongo Sporothrix brasiliensis, una especie de origen brasileño que puede transmitirse de gatos a humanos y causar infecciones cutáneas de importancia sanitaria. Este hallazgo, registrado en los departamentos de Maldonado y Rocha, marca un cambio en el comportamiento habitual de las esporotricosis, tradicionalmente asociadas al contacto con plantas o materia orgánica en descomposición.
Un cambio en el perfil epidemiológico
Durante décadas, la esporotricosis era una enfermedad vinculada casi exclusivamente a personas que trabajaban con tierra, vegetación o materiales rurales. Sin embargo, la variante Sporothrix brasiliensis presenta una particularidad clave: su transmisión zoonótica, especialmente a través de gatos, incluidos aquellos que viven en la calle o presentan heridas visibles.
A diferencia del clásico Sporothrix schenckii, esta especie tiene una mayor agresividad clínica y un potencial epidémico más alto, como ya se observó en brotes anteriores en Brasil, donde los casos felinos y humanos se multiplicaron con rapidez.

Cómo se transmite
El mecanismo de contagio más frecuente es el contacto directo con un gato infectado. Este hongo puede alojarse en:
- Garras y dientes, produciendo transmisión por arañazos o mordeduras.
- Secreciones contaminadas, que pueden ingresar al organismo a través de pequeñas lesiones en la piel.
- Heridas abiertas del animal, que al manipularse sin protección aumentan el riesgo de infección.
Los gatos contagiados suelen mostrar úlceras que no cicatrizan, especialmente en la cara, la nariz y las patas. En humanos, la infección se manifiesta primero como un pequeño nódulo rojo que puede expandirse a lo largo de los vasos linfáticos y transformarse en una úlcera dolorosa.
La situación en Uruguay
Los reportes iniciales incluyen casos detectados en distintos puntos del país, algunos sin nexo epidemiológico claro, lo que sugiere que el hongo podría haber estado circulando antes de su detección oficial. Veterinarios han atendido varios gatos afectados, reforzando la hipótesis de una presencia comunitaria previa.
Las autoridades sanitarias respondieron con análisis de biología molecular, confirmando la identidad del hongo y notificando al Ministerio de Salud Pública para coordinar medidas de vigilancia.

¿Tiene tratamiento?
Sí. La buena noticia es que, con diagnóstico temprano y antifúngicos específicos, la infección es curable tanto en humanos como en animales. Sin embargo, los casos avanzados pueden complicarse y requerir tratamientos prolongados. Además, en gatos de la calle o sin control veterinario, la identificación y manejo del brote es mucho más difícil.
Cómo prevenir contagios
Para reducir el riesgo, los especialistas recomiendan:
- Revisar a los gatos con frecuencia y consultar al veterinario por heridas persistentes.
- Evitar el contacto directo con felinos desconocidos o callejeros.
- Usar guantes para manipular animales lastimados.
- Lavar y desinfectar arañazos o mordeduras inmediatamente.



















