El imponente Parque Tres de Febrero, el espacio verde de Palermo que nació para borrar de la historia al prócer más polémico
Inaugurado oficialmente el 11 de noviembre de 1875, día de San Martín de Tous, patrono de Buenos Aires. Su creación fue impulsada por Domingo Faustino Sarmiento con un claro objetivo y hoy es lugar elegido para encontrar la paz en el bullicio de la Ciudad.

La historia argentina tiene un largo historial de vencedores y vencidos, los primeros determinaron muchas de las creencias o ideas que tenemos de ciertos personajes. Pero si bien los ejemplos son varios, hubo un personaje con el que cuál hubo un particular en ensañamiento: Juan Manuel de Rosas.
Con el objetivo de borrar su figura o de solo recordar sus derrotas, nació uno de los lugares más emblemáticos de Buenos Aires y que hoy es considerado el espacio verde por excelencia: El Parque Tres de Febrero o más conocido como los Bosques de Palermo, cuya creación esconde las miserias de las figuras más importantes.
¿Por qué se llama Parque Tres de Febrero?
Cuando Juan de Garay fundó Buenos Aires, repartió esos terrenos con el objetivo de instalar chacras. El primer poblador fue el capitán Doménico quien había castellanizado su nombre italiano como Domingo y luego como Domínguez, agregándole el gentilicio de su ciudad de origen, Palermo. Por esto pasó a llamarse Juan Domínguez Palermo, con el tiempo la zona eran conocidas como “Palermo” y en 1808 se oficializó al crearse el Partido de Palermo.

Años después Juan Manuel de Rosas fue nombrado gobernador de Buenos Aires y compró numerosos terrenos en la zona, siendo la mayor concentración de propiedades que hasta ese momento tenía la ciudad. Construyó allí un gran caserón rodeado de un parque, un estanque y un jardín zoológico que estaba en lo que hoy es la intersección de las actuales avenidas Sarmiento y Del Libertador.
La caída de Rosas llegó con la Batalla de Caseros, cuando se lo expulsó del poder y sus propiedades fueron expropiadas por el Estado. En los años siguientes hubo distintos vaivenes y se sucedieron en los terrenos de Palermo distintos proyectos.

En 1864 se instaló allí el Buenos Aires Cricket Club, donde se jugó el primer partido de fútbol, institución que funcionó allí hasta 1950. Entre 1865 y 1868 la casa de Rosas se usó para la formación de oficiales del ejército y más tarde, en 1893, el sitio se ocupó por la Escuela Naval, que permaneció allí por seis años.
El 11 de noviembre de 1875, Domingo Faustino Sarmiento -quien fue uno de los grandes enemigos de Rosas- ordenó la creación de un parque. Se lo llamó Tres de Febrero, en conmemoración a la Batalla de Caseros. La obra estuvo a cargo de los arquitectos Ernesto Oldendorf, Fernando Mauduit y Jordan Wysocky. Fue finalizada en 1876 por el arquitecto Jules Dormal, uno de los constructores del Teatro Colón. Años más tarde, entre 1892 y 1913, se realizaron ampliaciones que estuvieron a cargo del famoso paisajista Carlos Thays.

El deseo de “exterminar” a Rosas
Fue así que Adolfo Jorge Bullrich, un reconocido rematador que había sido nombrado intendente municipal por el presidente Julio A. Roca en 1898, tomó la decisión de dinamitar lo que quedaba del histórico caserón de Palermo, la última casa de Don Juan Manuel en el Río de la Plata.
Cuando llegó el 2 de febrero de 1899, una multitud se había dado cita para ver cómo volaban los muros que quedaban en pie. El evento fue visto como una fiesta con asado, cerveza gratis y el ambiente estaba iluminado no solo con faroles a gas y bengalas sino con focos eléctricos.

Cuando se escucharon las explosiones, la gente aplaudió y hubo gritos de alegría. Para las cinco de la mañana del 3 de febrero solo quedaban escombros. El aromo del perdón, el árbol donde su hija Manuelita lo convencía de frenar una ejecución o liberar a algún opositor, fue el que peor se la llevó: la planta fue despojada y debieron poner vigilancia militar.
El Parque Tres de Febrero hoy
En la actualidad, el Parque Tres de Febrero es uno de los espacios verdes más concurrido. Cuenta con dos lagos artificiales, un anfiteatro, un patio andaluz, un espacio denominado el Patio de los Poetas con los bustos de célebres escritores y un Rosedal con más de doce mil rosales.

En la esquina de las avenidas del Libertador y Sarmiento se encuentra el busto de Sarmiento y el lugar no es casual: está emplazado en el centro geográfico de lo que era la casa de Rosas, su rival aún en la eternidad.

















