El Camino de Santiago criollo existe en Buenos Aires: una huella histórica cargada de fe y memoria
Una antigua traza bonaerense recrea, en clave local, el espíritu del Camino de Santiago: un recorrido querido por la historia, la religiosidad popular y la memoria colectiva que perdura en pueblos y testimonios del pasado.

A poco más de 120 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Chascomús guarda una de las experiencias históricas y culturales más singulares de la provincia: una versión bonaerense del Camino de Santiago, integrada al paisaje de su emblemática laguna y anclada en una profunda conexión con Galicia, España.
Lo que hoy se presenta como un recorrido turístico y cultural tiene raíces que combinan inmigración, fe, identidad política e historia local, y convierte a esta ciudad, fundada oficialmente en 1779, en un punto inesperado de encuentro entre Europa y la pampa húmeda.
Una ciudad nacida entre fortines, agua y caminos rurales
Chascomús fue fundada como fuerte fronterizo durante el período colonial, bajo el mando del capitán Pedro Nicolás Escribano, con el objetivo de proteger el avance poblacional en el sur bonaerense. Su desarrollo estuvo siempre ligado a la laguna de Chascomús, uno de los espejos de agua más antiguos y representativos de la provincia, que funcionó como vía natural de comunicación y abastecimiento en épocas sin infraestructura vial moderna.

Durante el siglo XIX, la llegada de inmigrantes europeos, entre ellos una numerosa comunidad gallega, dejó huellas profundas en la vida social, cultural y religiosa de la ciudad. Esa impronta es clave para entender el surgimiento del Camino del Santiago bonaerense.
El vínculo con Galicia y el origen del Camino local
La conexión entre Chascomús y Galicia se consolidó a partir de la historia familiar de Raúl Alfonsín, expresidente argentino nacido en esta ciudad en 1927, y de su abuelo Serafín Alfonsín Feijóo, inmigrante gallego que se estableció en la región a fines del siglo XIX.
Ese lazo histórico derivó, décadas más tarde, en el hermanamiento oficial entre Chascomús y Lalín, localidad gallega cercana a Santiago de Compostela, firmado el 19 de mayo de 1988. Como parte de ese acuerdo cultural, comenzaron a instalarse en la ciudad bonaerense símbolos propios del Camino de Santiago europeo, adaptados al entorno local.
El recorrido: Paseo Lalín, Cruceiro y Mojón de Santiago
El llamado Camino del Santiago bonaerense se materializa hoy en un recorrido urbano e histórico que puede hacerse a pie, de manera gratuita y guiada. El trayecto inicia en la Plaza Independencia, frente a la Catedral Nuestra Señora de la Merced, uno de los templos más antiguos de la región.

Desde allí, el camino enlaza distintos hitos:
- Paseo Lalín, ubicado en el Parque Libres del Sur, que rinde homenaje directo a la localidad gallega hermanada.
- El Cruceiro, símbolo tradicional de los caminos de peregrinación en Galicia.
- El Mojón de Santiago, una réplica de las señales de piedra que marcan la distancia hacia la Catedral de Santiago de Compostela, adaptada al paisaje chascomunense y orientada hacia la laguna.
Este mojón no indica kilómetros reales, sino un vínculo simbólico, cultural y espiritual con el Camino original surgido en el siglo IX, cuando fueron hallados los restos del apóstol Santiago el Mayor en España.
Historia, turismo y memoria viva
Más que una atracción turística, el Camino del Santiago en Chascomús funciona como un dispositivo de memoria histórica. Integra relatos de inmigración, fe popular, identidad política y construcción territorial, todo en un entorno donde el paisaje natural sigue siendo protagonista.

La propuesta se alinea con una tendencia creciente de turismo cultural y consciente, que busca experiencias con contenido, lejos de los circuitos masivos. Además, impulsa la economía local a través de visitas guiadas, eventos culturales y actividades comunitarias vinculadas a la historia de la ciudad.
Un camino que resignifica la provincia
Recorrer este camino es una forma diferente de mirar la provincia de Buenos Aires: no solo como espacio productivo o recreativo, sino como territorio cargado de símbolos, historias compartidas y herencias que todavía dialogan con el presente.
En Chascomús, el Camino del Santiago no termina en una catedral: empieza en la memoria y se proyecta en cada paso junto a la laguna.

















