La casa más embrujada de Mar del Plata
La casa más embrujada de Mar del Plata Foto: Foto generada con IA Canal 26

En Mar del Plata hay construcciones que cuentan el origen de la ciudad a través de su arquitectura. Y hay otras que, además, parecen guardar algo más difícil de nombrar. En lo alto de la Loma de Santa Cecilia, a pocas cuadras del mar, se alza una de las casas más inquietantes y fascinantes del Partido de General Pueyrredón: Villa Titito, un chalet histórico abandonado que fue construido sobre lo que alguna vez fue el primer cementerio de la ciudad.

La historia comienza mucho antes de que Mar del Plata se convirtiera en el principal destino turístico del país. A fines del siglo XIX, cuando la ciudad todavía era poco más que un pueblo costero en formación, esa manzana funcionaba como el antiguo camposanto cercano a la iglesia Santa Cecilia. Allí descansaban los primeros pobladores, en un tiempo en que la expansión urbana era apenas un proyecto a futuro.

Con el crecimiento acelerado de la ciudad, los restos fueron trasladados al actual Cementerio de la Loma. Sin embargo, el terreno no quedó vacío: en 1888, sobre esa misma tierra, comenzó a levantarse la residencia que con el tiempo sería conocida como Villa Titito. Desde entonces, el pasado y el presente quedaron unidos para siempre.

Un chalet europeo en la costa bonaerense

La casa original fue impulsada por Luis B. Ferrarotti, uno de los primeros vecinos influyentes de la ciudad. Años más tarde, la propiedad pasó a manos de la familia Fresco, que transformó la casona inicial en un chalet de estilo pintoresquista inglés. Techos inclinados, madera a la vista, grandes ventanales y una impronta europea hicieron de la casa un símbolo arquitectónico de la zona.

Villa Titito, considerado el primer chalet. Foto: Instagram @capturando_mardel
Villa Titito, considerado el primer chalet. Foto: Instagram @capturando_mardel

Ubicada en la esquina de Santiago del Estero y 3 de Febrero, Villa Titito fue durante décadas una residencia veraniega clásica, vinculada a la vida social de la ciudad que nacía. Su presencia imponente contrastaba con el paisaje urbano en expansión y se convirtió rápidamente en una referencia inevitable del barrio.

En 1995, el chalet fue declarado bien de interés patrimonial, reconocimiento que puso en valor su antigüedad, su diseño y su importancia histórica. Pero para entonces, los relatos que rodeaban a la casa ya eran casi tan famosos como su arquitectura.

Cuando la historia se mezcla con la leyenda

La idea de que Villa Titito fue construida sobre un viejo cementerio alimentó, con el paso del tiempo, una serie de relatos que fueron pasando de generación en generación. Vecinos de la zona, visitantes ocasionales y personas que trabajaron en la casa narraron situaciones similares: ruidos inexplicables en los pisos de madera, susurros en habitaciones vacías, cambios bruscos de temperatura y sombras que parecen moverse donde no hay nadie.

Villa Titito fue construido sobre el primer cementerio. Foto: Instagram @capturando_mardel
Villa Titito fue construido sobre el primer cementerio. Foto: Instagram @capturando_mardel

Durante un período, el chalet funcionó como pub. Quienes lo frecuentaban aseguraban que el edificio tenía una atmósfera particular, especialmente durante la noche. Una de las historias más repetidas habla de copas que tintineaban solas cerca de la medianoche, como si el eco de antiguas reuniones sociales volviera a resonar entre las paredes.

Más allá de la veracidad de cada relato, lo cierto es que Villa Titito nunca logró desprenderse del todo de su pasado. La superposición entre un antiguo cementerio y una residencia histórica terminó construyendo un imaginario colectivo que hoy forma parte del patrimonio intangible de Mar del Plata.

Mar del Plata, Argentina. Foto: Instagram @mardelplataarg

Abandono, memoria y preguntas abiertas

En la actualidad, la casa se encuentra abandonada. El paso del tiempo, la falta de uso y las polémicas en torno a su destino la dejaron en una especie de pausa, detenida entre lo que fue y lo que podría volver a ser. Su silueta sigue dominando la loma, silenciosa, observando una ciudad que creció a su alrededor.

Villa Titito es mucho más que una “casa embrujada”. Es un testimonio de la Mar del Plata original, de sus primeros habitantes, de decisiones urbanas que marcaron el rumbo de la ciudad y de cómo la memoria colectiva transforma los espacios en símbolos.