La Jabonería de Vieytes: conocé su historia
La Jabonería de Vieytes: conocé su historia Foto: Wikipedia

La historia a veces no arranca en un palacio ni en un cuartel, sino en un lugar impensado: una fábrica. En la Buenos Aires de comienzos del siglo XIX, entre el olor a sebo y el trajín cotidiano, la llamada “Jabonería de Vieytes” se volvió un punto de encuentro clave para discutir qué hacer cuando el poder español empezó a resquebrajarse.

Un contexto explosivo: España en crisis y un virreinato que se inquieta

Para 1810, el territorio rioplatense era todavía parte del Virreinato del Río de la Plata, y el mando político dependía de la Corona española. Pero España entró en una crisis profunda: en 1808 fue invadida por tropas napoleónicas, y Fernando VII terminó forzado a ceder el trono, generando un vacío de legitimidad que repercutió de inmediato en América. En ese clima de incertidumbre, mientras en Cádiz se organizaba un Concejo de Regencia para resistir a los franceses, en Buenos Aires crecían las preguntas: ¿quién manda si el rey no puede mandar? ¿Se obedece a un virrey, a una junta, a quién?

La jabonería de Vieytes es demolida debido al ensanche de la Av. 9 de Julio Video: AGN

Y ahí aparece el dato que suele pasar de largo en los manuales: un grupo de criollos eligió la Jabonería de Vieytes para debatir opciones en una ciudad ya sacudida por las recientes invasiones inglesas.

La jabonería: un negocio breve y una pantalla útil

Según reconstrucciones históricas, Nicolás Rodríguez Peña adquirió el terreno y se asoció con Juan Hipólito Vieytes para montar una fábrica de jabón (y también velas), que funcionó menos de dos años. Esa brevedad alimentó una interpretación insistente: el emprendimiento habría servido, además, como “pantalla” para reuniones políticas en plena vigilancia colonial.

Donde comenzó a gestarse la Revolución de Mayo Foto: Wikipedia

Hay un detalle revelador: durante el período de sospechas, Rodríguez Peña fue detenido por orden del virrey Santiago de Liniers, tras hallarse correspondencia comprometedora que lo vinculaba a movimientos conspirativos. Y en Nochebuena de 1808, siempre según los registros divulgados, el lugar y su inventario fueron embargados; incluso se mencionan “32 sillas inglesas” y vajilla, indicios de reuniones numerosas.

Más allá del color del inventario, lo importante es el efecto político: la jabonería quedó asociada para siempre a la “cocina” previa de Mayo, aun cuando las reuniones luego migraran a otros espacios.

¿Dónde quedaba exactamente? El misterio porteño que todavía divide

Acá la historia se pone muy porteña: la existencia del lugar está documentada, pero su ubicación exacta fue discutida por años. Algunas versiones la ubicaron en México 1050–1068, otras en el cruce de Lima y Venezuela, y también se menciona Tacuarí y Venezuela en distintos trabajos.

Una reconstrucción con fuerte apoyo documental sostiene que Rodríguez Peña compró la propiedad el 16 de octubre de 1807 (por 2.387 pesos con 3 reales) y que Vieytes ocupó la casa hacia diciembre de 1808, cuando se acondicionaron dependencias para fábrica y vivienda. Esa misma línea afirma que el sitio fue declarado Lugar Histórico por el Decreto N.° 1919 (17 de marzo de 1966).

El lugar fue demolido en 1963 Foto: Wikipedia

¿Y por qué hoy no la vemos? Porque, según diferentes cronologías, la finca fue demolida y su solar terminó absorbido por transformaciones urbanas (hay fuentes que hablan de demoliciones y obras en distintas décadas, vinculadas al ensanche de avenidas y al recambio edilicio).

Vieytes no era “solo” un anfitrión: fue prensa, economía e ideas en acción

Reducir a Vieytes a “el de la jabonería” es injusto. Fue comerciante, militar, periodista y político, y ya antes de 1810 se había convertido en un difusor de ideas nuevas. En 1802 fundó el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, un periódico clave del período virreinal, con apoyo del Real Consulado y de Manuel Belgrano. Ese dato no es menor: la Revolución de Mayo no fue solo “una semana intensa”, sino el resultado de años de discusión sobre comercio, producción, autonomía y poder, temas que circularon en la prensa y en tertulias.

Revolución de Mayo
Revolución de Mayo

Además, Vieytes participó como miliciano en las invasiones inglesas de 1806 y 1807, experiencia que reforzó la idea de que los criollos podían defender y organizar la ciudad sin esperar todo de la metrópoli.

¿Qué se “cocinó” ahí para Mayo?

La importancia histórica de la Jabonería de Vieytes es doble:

  1. Fue un espacio de sociabilidad política: un lugar donde se analizaba la crisis española y se discutían salidas posibles, en reuniones discretas.
  2. Funcionó como engranaje de coordinación con otros ámbitos: la casa de Rodríguez Peña también aparece como sede de encuentros decisivos durante los días previos, cuando se buscó empujar la convocatoria a un Cabildo Abierto.

Cuando en mayo de 1810 se aceleraron los hechos, el 22 de mayo se realizó el Cabildo Abierto, y el 25 se conformó la Primera Junta (Saavedra presidente; Moreno y Paso secretarios; Castelli, Belgrano, Azcuénaga, Matheu, Larrea y Alberti como vocales). La jabonería no fue el Cabildo, claro. Pero sí fue, en términos modernos, una “sala de situación” previa, donde se debatieron escenarios y se tejieron confianzas políticas en un momento en que opinar podía costar cárcel.

Por qué sigue importando hoy y qué nos dice sobre la Revolución

La Jabonería de Vieytes nos deja una enseñanza incómoda y fascinante: la Revolución de Mayo también fue un fenómeno urbano, de redes, de espacios cotidianos. No nació de un rayo divino ni de una sola figura heroica, sino de una acumulación de debates, lecturas, experiencias militares recientes y, sobre todo, de la percepción de que el poder colonial podía y debía reorganizarse ante la crisis monárquica.

Que un establecimiento industrial se haya vuelto símbolo político habla, además, de otra capa del proceso: la tensión entre monopolio comercial y deseos de apertura, entre economía local e intereses peninsulares, entre producción y dependencia.

Y aunque su ubicación exacta aún genere debate, su lugar en la memoria es indiscutible: cuando se menciona el “germen” de Mayo, la jabonería aparece como uno de los escenarios donde la historia empezó a cambiar de manos.