Banchero en 1940
Banchero en 1940 Foto: Archivo General de la Nación

Hay lugares que no necesitan cartel luminoso para brillar: les alcanza con el perfume tibio de la masa, el murmullo de barrio y una historia que se cuenta sola. En La Boca, en el cruce de Almirante Brown y Suárez, Banchero vuelve a poner una fecha sobre la mesa: 94 años desde aquella apertura de 1932 que transformó una esquina en un ícono.

La celebración, anunciada para el 13 de mayo, promete lo que mejor entiende el barrio: música italiana, tango, murga y, por supuesto, pizza compartida como ritual colectivo. Y detrás del festejo late una pregunta que funciona como imán: ¿cómo una receta nacida entre inmigrantes ligures se volvió una de las banderas comestibles de Buenos Aires?

De Recco a La Boca: inmigración, hornos y un apellido que se quedó

Antes de ser pizzería, la historia se amasa en otra parte: la familia Banchero llegó a la Argentina desde Recco (Liguria, Italia) y se instaló en La Boca, un territorio marcado por la inmigración genovesa y la cultura del trabajo portuario. En ese primer capítulo aparece una panadería (citada como “Riachuelo” en distintas reseñas) donde el oficio se transmitía a golpe de horno y madrugada.

Pizzería Banchero. Foto Instagram.
Pizzería Banchero. Foto Instagram.

La fecha que ordena la cronología es clara: el 28 de marzo de 1932, Juan Banchero abrió la pizzería junto a sus hijos Antonio y Agustín “Tito” en la misma esquina que hoy concentra la memoria y el turismo. La persistencia no es un detalle romántico: Banchero se presenta como un proyecto que siguió en manos de la misma familia, ya en cuarta generación, un raro privilegio en el mapa gastronómico porteño.

El “clic” de la fugazzeta: cuando la focaccia se volvió porteña

Hablar de Banchero es hablar de un invento que viaja en colectivo, se discute en mostrador y aparece en cualquier ranking afectivo de la ciudad: la fugazzeta (o su pariente directo, la fugazza con queso). La explicación más repetida tiene lógica de cocina: de la tradición ligur, la fugassa, emparentada con la focaccia, se pasa a la cebolla, y de ahí al gesto que cambia todo: cortar la pizza de cebolla y sumar queso para que no quede “seca”.

Tito Banchero Foto: Instagram @pizzeriabanchero

El resultado fue un híbrido que el sitio oficial de turismo porteño define como un cruce entre fugazza con cebolla y fugazza con queso, y que se volvió tan popular que hoy forma parte del menú “inevitable” de muchas pizzerías tradicionales. Y si el mito necesita materialidad, la nota de Cucinare (eltrece) baja la idea a ingredientes: harina 0000, levadura, leche, sal, queso cuartirolo y cebolla “en pluma”, con una receta que se mantiene fiel desde 1932.

Una pizzería como club social: artistas, vecinos y la mesa como escenario

Banchero no fue solo un lugar para comer: fue un punto de encuentro donde se cruzaron vecinos, obreros, familias e hinchas a lo largo de décadas. Por sus mesas pasaron figuras como Benito Quinquela Martín, Tita Merello, Luis Sandrini y hasta Eva Duarte de Perón, según relevamientos turísticos y periodísticos.

Facha del local de Banchero en La Boca Foto: Redes

Esa condición de “cantina con historia” también se conecta con la identidad boquense: La Nación remarca el vínculo cultural con la inmigración genovesa y hasta con el universo simbólico de Boca Juniors, recordando el origen del término xeneize asociado a “genovés”. Y aunque los reconocimientos institucionales aparecen con fechas distintas según la fuente, Wikipedia señala que fue declarada Sitio de Interés Cultural por el Gobierno porteño en 2002, mientras otra crónica menciona un reconocimiento en 2022 durante el 90° aniversario.