Una esquina icónica fundada hace más de 40 años
Una esquina icónica fundada hace más de 40 años Foto: Zivals web

Hay esquinas que funcionan como una brújula cultural: te parás, mirás alrededor y entendés por qué esa ciudad respira como respira. Corrientes y Callao es una de esas coordenadas porteñas donde el ruido del tránsito convive con la liturgia de la música, los libros y la memoria colectiva. Y ahora, además, tiene un imán nuevo: un mural monumental de Charly García que ya se volvió punto de fotos, peregrinación rockera y charla de vereda.

La intervención está en la terraza de Zivals, y no es un detalle menor: el homenaje aparece justo donde la cultura suele “hacer base” desde hace décadas. El mural, en blanco y negro, mide 195 m² y reinterpreta la icónica tapa de Clics Modernos (1983), el disco grabado y mezclado en Nueva York que marcó un antes y un después para Charly. En el plano urbano, el resultado es potente: la obra se recorta sobre el centro porteño y convierte la esquina en una escena detenida, como si el tiempo pudiera ponerse en pausa entre colectivos, marquesinas y bocinazos.

Un Charly “porteñizado”: guiños, negativo fotográfico y una frase que atraviesa épocas

El mural lleva la firma del reconocido artista Martín Ron, que eligió un enfoque con truco visual: la escena está trabajada “como un negativo”, con tonos invertidos para que, según el ángulo o la cámara, el público juegue con la imagen. Y no es solo un retrato: alrededor aparecen referencias a Buenos Aires y una frase que funciona como latido político-cultural: “No bombardeen Buenos Aires”, en alusión directa al tema de Charly.

Zivals es una de las librerías y disquerías más emblemáticas de la Ciudad de Buenos Aires Foto: Zivals web

La obra también está pensada para ser interactiva: uno de los sectores replica el fondo de la tapa y abre la posibilidad de que cualquiera se ubique “en el lugar de Charly” para recrear la foto. En tiempos donde la cultura se consume con el dedo (scroll) y se valida con una historia de Instagram, ese gesto no es menor: el mural no solo se mira, también se habita.

De Manhattan a Corrientes: la foto original, Hambleton y la tapa que casi fue otra

La historia detrás de Clics Modernos siempre tuvo algo de mito urbano: la tapa se tomó en Manhattan, en la intersección de Walker Street y Cortlandt Alley, frente a un grafiti que decía “Modern Clix”. Ese grafiti, según reconstrucciones periodísticas, estaba asociado a la escena de street art de los 80 y a la figura del artista Richard Hambleton, pionero del arte urbano neoyorquino. El mural porteño toma esa postal y la traslada al corazón de Buenos Aires como un puente simbólico entre ciudades y épocas.

Incluso hay una “subtrama” jugosa: se contó que el disco iba a llamarse “Trapos Sucios” y que hubo fotos previas con Charly escribiendo con aerosol, hasta que apareció esa pared y cambió todo. Ese giro hoy vuelve amplificado en escala mural: lo que antes entraba en una tapa, ahora domina una esquina.

Zivals, 1971: la disquería que mezcló música y libros antes de que fuera tendencia

Para entender por qué el mural “cae” donde cae, hay que hablar de Zivals como institución cultural. Según reseñas periodísticas, Zivals fue fundada en marzo de 1971 y fue de las primeras tiendas en Argentina en combinar música y libros bajo un mismo techo, con un catálogo profundo que abarcó rock, tango, folklore, clásica, jazz y músicas del mundo. Esa identidad de “especialista en todo” la volvió una rareza sostenida en el tiempo: algo que no se improvisa, se construye.

Con los años, Zivals dejó de ser solo un punto de compra y se transformó en un punto de encuentro. La esquina Corrientes–Callao no es cualquier esquina: alrededor convivieron (y conviven) espacios del circuito cultural porteño, y la zona suele leerse como un corredor donde el consumo culturalse cruza con la calle. En esa trama, Zivals funciona como un refugio para melómanos, coleccionistas, curiosos y turistas que vienen a buscar “algo que no está en otro lado”.

Del CD al vinilo (y al K-Pop): cómo se reinventó sin abandonar el oficio

En plena era streaming, el dato sorprende: Zivals no solo sostiene stock, sino que conserva una lógica de curaduría. Una guía especializada sobre disquerías porteñas destaca su tamaño, su ubicación emblemática y su variedad de música argentina e internacional; y remarca algo que hoy es casi contracultural: un stock fuerte de CDs, reposición constante con novedades e importados, además de vinilos y una pata librera que obliga a ir con tiempo.

Venta de libros, vinilos y CDs de música Foto: Zivals web

Esa misma fuente señala otro rasgo de época: la convivencia de universos. En el fondo del local, el K-Pop aparece como fenómeno que también tiene vitrina y rarezas, mientras en otras bateas conviven reediciones, primeras escuchas y búsquedas obsesivas. Y todo eso ocurre en el mismo lugar, sostenido por una idea vieja (y vigente): alguien del otro lado del mostrador sabe lo que vende.

Resistir cuando cerraron las cadenas: una sobreviviente del mapa musical porteño

La historia reciente del mercado musical argentino tuvo terremotos: cierres de grandes cadenas, cambios de hábitos, crisis y reconversiones. En ese contexto, distintas coberturas señalan que Zivals resistió y se consolidó como una de las últimas grandes tiendas físicas donde la música mantiene un lugar protagónico. Esa persistencia no es nostalgia: es logística, catálogo, comunidad y una esquina que, aun con sus mutaciones, sigue siendo central.

En esa línea, se menciona también que en 2007 Zivals incorporó Acqua Records, un sello enfocado en música popular argentina con fuerte anclaje en el tango, y con proyección para coleccionistas dentro y fuera del país. Es decir: no solo vende música, también la impulsa y la edita; no solo conserva, también produce.

La visita de Charly y el trasfondo urbano: cuando el patrimonio entra en discusión

Hay escenas que parecen escritas para el mito: antes de que el mural estuviera terminado, Charly García visitó Zivals y siguió de cerca la intervención. Ese aval personal suma un valor simbólico difícil de comprar: el homenaje no es “sobre” él sin él, sino con su gesto de presencia.

Esquina icónica en Corrientes y Callao Foto: Zivals

Y al mismo tiempo, la historia se cruza con la ciudad real: una nota local vinculó la movida del mural con el debate por la Línea F de subte, ya que el proyecto contemplaba intervenciones sobre el inmueble y se hablaba incluso de expropiación, mientras autoridades analizaban alternativas para que el comercio pudiera seguir funcionando. En otras palabras: el mural aparece también como recordatorio de que los espacios culturales no son decorado; son territorio en disputa.

Por qué esta esquina importa

Hay algo más profundo en la foto colectiva que se arma cada vez que alguien se frena a mirar: el mural funciona como “santuario urbano” no solo por Charly, sino por lo que representa. Para Martín Ron, el objetivo fue traer el espíritu del disco a una esquina con identidad rockera y cultural. Para Zivals, el aniversario 55 se transformó en declaración: celebrar con una marca visible, pública, compartible, que se inserte en el patrimonio visual del centro.

Y para la ciudad, el efecto es inmediato: cambia la circulación, se multiplican las fotos, aparecen drones, preguntas, ganas de subir a la terraza. Lo que antes era “paso obligado” ahora suma otro ritual: levantar la vista y reconocer un ícono. Porque sí: hay murales que embellecen, y hay murales que activan memoria.