Rusia busca limitar la influencia de Estados Unidos en Latinoamérica y quiere convertir en potencia a 3 países
Moscú avanza con una estrategia para ganar peso político, militar y tecnológico en la región, fortaleciendo alianzas con gobiernos afines.
Rusia vuelve a mover fichas en América Latina con una estrategia clara: recortar la influencia de Estados Unidos en la región y ganar aliados fuertes en el patio trasero de Washington. En un escenario internacional cada vez más tenso, el Kremlin apuesta a reforzar vínculos políticos, militares y económicos con gobiernos afines, buscando posicionarse como un actor con peso real en el mapa latinoamericano.
En ese plan aparecen tres países como claves: Nicaragua, Bolivia y Brasil. Cada uno ocupa un lugar distinto en la jugada rusa. Nicaragua funciona como un aliado político y militar directo en Centroamérica; Bolivia aporta recursos estratégicos y afinidad ideológica; y Brasil, por su tamaño, su peso económico y su rol en los BRICS, se presenta como la pieza más importante para proyectar influencia a escala regional.
Además de ese objetivo geopolítico, Rusia empezó a ofrecer apoyo tecnológico de alto nivel a varios gobiernos latinoamericanos, con propuestas concretas de cooperación industrial y de defensa. Incluso, Moscú llevó estas propuestas a ferias importantes del sector, como la de defensa en Brasil, y busca abrir canales de colaboración para avanzar juntos en proyectos de largo plazo que incluyan desde producción local de tecnología hasta posibles asociaciones industriales en áreas estratégicas.
Entre los desarrollos que Rusia pone sobre la mesa aparecen armas pequeñas y armamento ligero, vehículos aéreos no tripulados (drones), armas de precisión, vehículos blindados y equipos y plataformas navales.
LAAD 2025: Brasil, un gran objetivo de Rusia
En el marco de la feria internacional de defensa LAAD 2025, realizada en Brasil, la delegación rusa mantuvo encuentros con funcionarios de los ministerios de Defensa y con representantes de las Fuerzas Armadas de Brasil y de otros países de América Latina. Si bien su stand fue más chico en comparación con el de otros grandes fabricantes internacionales, Rusia aprovechó el evento para llevar adelante reuniones reservadas y presentaciones técnicas orientadas a posibles acuerdos de cooperación.
Durante la exposición se presentaron modelos y réplicas de algunos sistemas que Moscú considera atractivos para la región, entre ellos los cazas Su-57E y Su-35, el tanque T-90MS y el buque de transporte BK-16E. Todos forman parte del catálogo que la industria militar rusa ofrece para exportación y se enmarcan en su estrategia de promover el desarrollo industrial y la transferencia de tecnología en países aliados de América Latina.