Heineken afronta un nuevo ciclo de ajustes ante la caída global del consumo de cerveza
Aunque la empresa no ha detallado qué regiones sufrirán la mayor parte de los recortes, declaraciones del director financiero Harold van den Broek sugieren que Europa podría ser uno de los focos principales del ajuste.

La cervecera neerlandesa Heineken atraviesa una etapa decisiva marcada por la reducción de la demanda, el aumento de costos y la necesidad de transformar su estructura para sostener su competitividad. La compañía anunció un plan de reestructuración que prevé la eliminación de entre 5.000 y 6.000 puestos de trabajo a nivel mundial durante los próximos dos años, una medida que busca responder a lo que la empresa describe como “condiciones de mercado desafiantes”.
Aunque la empresa no ha detallado qué regiones sufrirán la mayor parte de los recortes, declaraciones del director financiero Harold van den Broek sugieren que Europa podría ser uno de los focos principales del ajuste, dada la presión que experimenta la marca en mercados tradicionalmente fuertes del continente.
Este nuevo movimiento se suma a reorganizaciones previas y forma parte de un amplio programa de ahorro que aspira a generar unos 500 millones de euros en eficiencias operativas, mediante la simplificación de procesos y una aceleración de la productividad a escala global. En un entorno donde el consumo de cerveza muestra un descenso constante —particularmente entre jóvenes y consumidores sensibles al aumento del costo de vida— la compañía apunta a reforzar su rentabilidad.
Resultados que impulsan el cambio
En 2025, Heineken registró una caída del 2,4 % en el volumen global de ventas de cerveza, acompañada de un descenso del 4,7 % en la facturación, que pasó de 36.000 millones de euros en 2024 a 34.200 millones. A pesar de este retroceso, el grupo logró mejorar su beneficio neto antes de elementos excepcionales en un 4,9 %, alcanzando los 2.700 millones de euros, y elevó su beneficio operativo un 4,4 % gracias a recortes de costos y mejoras en eficiencia.
Mercados clave como Europa, Estados Unidos y Brasil experimentaron una merma en la demanda, contribuyendo a que el volumen total vendido descendiera un 1,2 %, situándose en casi 282 millones de hectolitros. Este debilitamiento de las ventas refleja un cambio de hábitos global: los consumidores buscan moderar su ingesta de alcohol y ajustar gastos frente a la inflación persistente.

Transición en la alta dirección
El anuncio de los recortes coincide con la renuncia del director ejecutivo Dolf van den Brink, quien informó en enero su decisión de dejar el cargo tras casi seis años. Bajo su liderazgo, la empresa atravesó un período que él mismo describió como “económica y políticamente turbulento”, y su salida se produce en medio de la reconfiguración más profunda de la compañía en la última década.
Heineken deberá designar próximamente un nuevo líder para guiar el proceso de transformación mientras intenta reforzar su rentabilidad y recuperar impulso en los mercados donde enfrenta mayor presión competitiva.

Apuesta estratégica en Centroamérica y perspectivas para 2026
Como parte de su estrategia de crecimiento, el grupo completó la compra de los negocios de bebidas y tiendas de FIFCO en Centroamérica, considerada su mayor adquisición en más de diez años. La empresa espera que esta operación tenga un impacto inmediato en su beneficio por acción, ampliando su presencia en uno de los mercados emergentes más dinámicos de la región.
De cara a 2026, Heineken proyecta un crecimiento del beneficio operativo de entre el 2 % y el 6 %, aunque anticipa que la presión de costos persistirá en mercados como África, y que la incertidumbre general del sector cervecero continuará planteando desafíos importantes.













