Deutsche Bank calificó como un “error” su vínculo comercial con Epstein: por qué se debate su responsabilidad ética
Tras la difusión de los “Archivos Epstein”, el mayor banco de Alemania volvió a quedar expuesto por haber gestionado cerca de 40 cuentas del financista. Aunque la entidad reconoció que fue un “error” aceptarlo como cliente, especialistas advierten que el debate trasciende lo legal y se centra en la responsabilidad ética del sistema financiero.

La publicación de los llamados “Archivos Epstein” volvió a sacudir al sistema financiero internacional y esta vez el impacto alcanzó de lleno a Deutsche Bank. La revelación de que Jeffrey Epstein llegó a manejar cerca de 40 cuentas en la entidad alemana generó una inmediata reacción en los mercados y reabrió el debate sobre los controles bancarios y la ética empresarial.
El 4 de febrero de 2026, tras conocerse los primeros datos, las acciones del mayor banco de Alemania cayeron 5,49%. Más allá del efecto bursátil, el dato que encendió las alarmas fue la magnitud de la relación comercial: el financista, condenado por delitos sexuales y fallecido en 2019 mientras estaba detenido, gestionaba allí gran parte de su patrimonio.

Desde la entidad recordaron que el vínculo ya había sido cuestionado años atrás. El 9 de febrero, la agencia DPA citó a un portavoz del banco que afirmó: “Como se ha enfatizado repetidamente desde 2020, el banco reconoce su error al aceptar a Jeffrey Epstein como cliente en 2013”.
La declaración busca marcar distancia, pero no logra disipar las preguntas sobre los mecanismos internos de control, especialmente considerando que la relación comenzó después de que JPMorgan decidiera cortar lazos con Epstein.
¿Los bancos deben tener responsabilidad ética?
Hasta el momento no existen pruebas que vinculen a ejecutivos del banco con delitos cometidos por el financista. Sin embargo, el debate se desplazó hacia la responsabilidad ética.

El especialista en ética financiera Bernd Villhauer sostuvo para DW que “los bancos tienen la obligación de examinar los antecedentes de sus socios comerciales, independientemente de las regulaciones legales y las directrices de cumplimiento”.
En su análisis, el problema no es solo normativo sino reputacional. En el caso puntual de Epstein, advierte que “desafortunadamente, cabe señalar que Deutsche Bank pudo haber actuado con cierta negligencia en varias ocasiones”.
Y amplía: “Es crucial que (los bancos) evalúen si una relación comercial es rentable a corto, medio y largo plazo”, ya que “existen buenos argumentos para afirmar que ciertas relaciones comerciales dudosas y en el límite pueden generar beneficios a corto plazo, pero a medio y largo plazo suelen plantear riesgos, concretamente daños a la reputación, como estamos presenciando actualmente”.
Otro punto bajo análisis son los grandes retiros de efectivo realizados por Epstein. Para Villhauer, no siempre deben interpretarse como señales automáticas de delito: “Hay relaciones con clientes en las que, en mi opinión, no hay ningún problema si alguien retira 200.000 dólares o más en efectivo. No creo que el banco deba ser el juez en estos casos”.
Sin embargo, advierte que “el contexto es crucial” y que frente a antecedentes delictivos la evaluación debe ser distinta.
Multas millonarias y una discusión por la reputación del Deutsche Bank
Deutsche Bank ya pagó 150 millones de dólares por fallas en sus controles contra el lavado de dinero y 75 millones adicionales en un acuerdo con víctimas de Epstein.

Aun así, para Villhauer la cuestión no se resuelve con sanciones económicas: “Si un banco tiene una reputación sólida y quiere operar con ética, nunca se libra de sus responsabilidades. El banco siempre debe autoevaluarse”.
Y concluye con una clara reflexión sobre el rol de los bancos: “No existe tal cosa como ‘librarse de la responsabilidad’, eso es algo que no existe en el ámbito moral”.

















