Tensión diplomática: Irán pone al acusado por la AMIA al frente de su fuerza militar más poderosa
La designación de Ahmad Vahidi —acusado por la Justicia argentina de participar en el atentado a la AMIA y con alerta roja de Interpol— como nuevo jefe de la Guardia Revolucionaria profundiza la crisis interna en Irán y reaviva la tensión diplomática con la Argentina en un contexto marcado por la muerte de la cúpula militar del régimen.

Irán atraviesa uno de los momentos más convulsos de su historia reciente y, en ese contexto, el régimen decidió colocar al general de brigada Ahmad Vahidi al frente del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), la estructura militar más poderosa del país. La designación no pasó desapercibida en la Argentina: sobre Vahidi pesa una alerta roja de Interpol y un pedido de captura por su presunta participación en el atentado contra la AMIA, ocurrido en Buenos Aires en 1994 y que dejó 85 muertos.
La noticia fue confirmada por la agencia estatal iraní Mehr y llega tras la muerte del anterior comandante, Mohamad Pakpur, quien falleció durante los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. La ofensiva también provocó una crisis inédita en la cúpula del régimen: murieron el líder supremo Ali Khamenei, el jefe del Estado Mayor Abdorrahim Musaví, el ministro de Defensa Aziz Nasirzadeh y el secretario del Consejo de Defensa Ali Shamjani. Con este vacío de poder, Teherán inició una reconfiguración urgente del aparato militar.
Un militar con trayectoria en la línea dura
Vahidi, de 66 años, nació en Shiraz y forma parte del núcleo duro del régimen desde los inicios de la Revolución Islámica en 1979. Su carrera dentro de la Guardia Revolucionaria ha sido extensa: integró las Fuerzas Quds, la unidad encargada de operaciones en el extranjero, y tuvo acceso directo al círculo más cercano del líder supremo. Incluso ya había ocupado temporalmente este mismo puesto en 2025 tras la muerte de Hossein Salami.

Su rol en la estructura de poder interna es clave. Según fuentes internacionales, forma parte del Consejo Superior, organismo que define las principales estrategias del régimen, incluyendo asuntos vinculados al acuerdo nuclear y la política exterior.
Una designación que reaviva la causa AMIA
Para Argentina, el nombramiento tiene un significado especial. La Justicia local señala a Vahidi como uno de los presuntos ideólogos del atentado a la AMIA. El fiscal Alberto Nisman lo había identificado como parte del grupo que decidió y coordinó la planificación del ataque, llevado a cabo por Hezbollah. La alerta roja de Interpol solicitada por Argentina continúa vigente desde 2007.
La llegada de Vahidi al máximo cargo militar no solo vuelve a tensar las relaciones bilaterales, sino que también complica cualquier avance judicial. Con un acusado de terrorismo internacional al mando de una de las fuerzas más influyentes del régimen, la posibilidad de cooperación se vuelve prácticamente nula.

Una crisis institucional sin precedentes
La muerte de la cúpula iraní dejó al país en una situación de vulnerabilidad y redefinición. La elección de Vahidi parece orientada a garantizar la continuidad del ala más dura, enviando un mensaje de fortaleza interna pese a la inestabilidad. La ofensiva militar que acabó con Khamenei y otras figuras centrales aceleró decisiones estratégicas que probablemente marcarán la política iraní en los próximos años.
Mientras Irán intenta recomponer su estructura de poder, la comunidad internacional observa con preocupación. Para Argentina, en particular, la designación refuerza un viejo reclamo de justicia que, a 32 años del atentado, sigue sin resolverse.

















