
En el sur de Escocia todavía existen lugares donde la Vía Láctea puede observarse a simple vista y miles de estrellas iluminan paisajes de bosques, lagos y colinas. Para poner en valor este patrimonio natural, la región celebra la primera edición del South of Scotland Dark Sky Festival, un evento que reúne actividades de astronomía, turismo y naturaleza hasta el domingo 18 de octubre.
La propuesta comenzó el 9 de octubre y se extiende por Dumfries and Galloway y los Scottish Borders, dos regiones rurales que conservan algunas de las mejores condiciones para contemplar el cielo nocturno en el Reino Unido. El festival no tiene una sede central: observatorios, asociaciones astronómicas, alojamientos y empresas turísticas organizan experiencias en diferentes puntos del territorio.

Galloway Forest Park, uno de los mejores lugares para observar las estrellas
Uno de los principales atractivos del festival es Galloway Forest Park, reconocido en 2009 como el primer parque del Reino Unido en obtener una distinción internacional por la calidad de su cielo oscuro.
Según Forestry and Land Scotland, en una noche despejada pueden distinguirse más de 7.000 estrellas y planetas a simple vista. La escasa contaminación lumínica permite apreciar la Vía Láctea, un espectáculo cada vez más difícil de contemplar desde las grandes ciudades europeas.
De esta manera, el parque se convirtió en un destino destacado para quienes buscan combinar vacaciones al aire libre con observación astronómica.
Astroturismo: la tendencia que crece en todo el mundo
El festival escocés se desarrolla en un contexto de creciente interés por el astroturismo, una modalidad de viaje que propone descubrir destinos a través de sus cielos nocturnos.
La oferta incluye excursiones guiadas, fotografía astronómica, observaciones con telescopios y alojamientos diseñados para disfrutar de las estrellas. También crece la cantidad de parques naturales y comunidades que buscan proteger la oscuridad como un recurso científico, cultural y turístico.
DarkSky International, organización dedicada a combatir la contaminación lumínica, impulsa una red de espacios certificados que adoptan medidas para preservar sus cielos. Entre los destinos con trayectoria en este ámbito se encuentra la isla española de La Palma, donde funciona el Observatorio del Roque de los Muchachos.
Para las regiones rurales, estas propuestas también representan una oportunidad económica: permiten atraer visitantes fuera de las temporadas tradicionales y ampliar la oferta de actividades sin necesidad de construir grandes infraestructuras.
Qué actividades ofrece el festival de Escocia
La programación incluye observaciones astronómicas, caminatas nocturnas, encuentros familiares y talleres para fotografiar el firmamento.
El jueves 15 de octubre está prevista una actividad en Monteath Mausoleum, cerca de Jedburgh, con la colaboración del Ancrum Astronomy Club. Los participantes podrán observar estrellas y planetas mediante telescopios desde una colina de los Scottish Borders.
El viernes 16, Sanquhar será escenario de una nueva jornada del Upper Nithsdale Dark Sky Experience. El programa contempla una conferencia sobre los océanos ocultos de las lunas heladas y la búsqueda de vida extraterrestre, además de propuestas familiares y talleres de fotografía astronómica en Crawick Multiverse.
También se realizarán actividades de observación en Kailzie Estate, cerca de Peebles, junto con experiencias al aire libre y recorridos nocturnos. Las condiciones meteorológicas pueden modificar algunas propuestas, por lo que se recomienda consultar la programación antes de asistir.

La contaminación lumínica, una amenaza para los cielos oscuros
Además de promover el turismo, el festival busca generar conciencia sobre la pérdida de oscuridad natural. Un estudio publicado en 2023 en la revista Science, basado en más de 51.000 observaciones ciudadanas, estimó que el brillo artificial del cielo nocturno aumentó un promedio del 9,6% anual entre 2011 y 2022 en las zonas analizadas.
La iluminación excesiva dificulta la observación de las estrellas y altera los ciclos naturales de numerosas especies, incluidos insectos, aves y mamíferos nocturnos. Por eso, los espacios protegidos impulsan medidas como orientar las luminarias hacia el suelo, reducir la intensidad del alumbrado y evitar la iluminación innecesaria.

















