Desde desorientación hasta alteraciones del sueño, los síntomas a tener en cuenta para saber si un perro sufre deterioro cognitivo

Las mascotas pueden experimentar una disminución de las habilidades mentales que va más allá de lo normal.

Deterioro cognitivo en perros.
Deterioro cognitivo en perros. Foto: Unsplash.

El deterioro cognitivo es un aspecto al que todas las personas, a medida que van envejeciendo, le prestan atención. Sin embargo, no se le da el mismo cuidado a los perros, que también pueden sufrir esta enfermedad neurodegenerativa.

También conocido como Síndrome de Disfunción Cognitiva, provoca cambios muy marcados en el comportamiento de los animales. Aunque es incurable, se puede manejar con dieta y medicamentos que ayudan a mejorar la calidad de vida del perro.

Deterioro cognitivo en perros. Foto: Unsplash.

La demencia canina se caracteriza por una serie de alteraciones cognitivas y conductuales que afectan de manera gradual la vida diaria del animal y su vínculo con los cuidadores. Reconocer estos cambios a tiempo es clave para mejorar la calidad de vida del perro y facilitar su manejo.

Los síntomas del Síndrome de Disfunción Cognitiva en perros

Uno de los signos más frecuentes es la desorientación, que puede manifestarse cuando el perro camina hacia el lado equivocado de una puerta, se queda inmóvil mirando al vacío o muestra dificultades para reconocer a personas con las que convive habitualmente. Estas conductas suelen ser las primeras señales visibles de un deterioro cognitivo en curso.

También se observan alteraciones en las interacciones sociales. Algunos perros disminuyen notablemente su interés por el contacto con humanos u otros animales, mientras que otros desarrollan una necesidad excesiva de atención, buscando de manera constante la presencia de sus cuidadores. Estos cambios suelen reflejar dificultades para procesar estímulos sociales de forma adecuada.

Alteraciones en las interacciones sociales son algunos síntomas de la demencia canina. Foto: Unsplash.

Las alteraciones del sueño constituyen otro síntoma relevante. Los cambios en el ciclo de sueño-vigilia, como la inquietud durante la noche o el aumento de la actividad nocturna, no solo afectan al animal, sino que suelen impactar de forma directa en la rutina y el descanso de quienes conviven con él.

A medida que la enfermedad avanza, pueden aparecer problemas de aprendizaje y memoria, así como la tendencia a ensuciar la casa, incluso en perros que estaban previamente entrenados. Este último signo es considerado un indicador clínico importante del progreso del deterioro cognitivo.

Por último, la demencia canina puede provocar cambios en el nivel de actividad y en el estado emocional. Algunos perros reducen su interés por el juego y la actividad física, mientras que otros desarrollan conductas repetitivas o sin un objetivo claro. En paralelo, es frecuente el aumento de la ansiedad y el miedo, con comportamientos que reflejan un mayor estado de inseguridad frente a situaciones cotidianas.