¿Tu perro o tu gato está envejeciendo?: cómo darte cuenta y qué hacer para que vivan mejor, según expertos
Cambios físicos, dificultades de movilidad y señales cognitivas pueden indicar el inicio de la vejez en las mascotas. Qué dicen los veterinarios y cómo mejorar su calidad de vida.

El envejecimiento de perros y gatos es un proceso natural que suele avanzar de manera silenciosa. En hogares donde las mascotas ocupan un lugar central como miembros de la familia, detectar a tiempo los primeros signos de la vejez resulta clave para preservar su bienestar y mejorar su calidad de vida.
A diferencia de los humanos, la esperanza de vida de estos animales es considerablemente más corta. Sin embargo, los avances en medicina veterinaria y nutrición animal permitieron extenderla de forma significativa en las últimas décadas.

Según datos citados por The Independent, la longevidad promedio de perros y gatos ronda los 11,3 años, aunque la edad en la que comienza la vejez varía según la especie y, en el caso de los perros, según el tamaño corporal.
¿A qué edad envejecen los perros y los gatos?
La vejez no llega al mismo tiempo para todas las mascotas. Estudios de gran escala permiten establecer parámetros generales:
- Gatos: suelen ingresar en la etapa senior alrededor de los 10 años.
- Perros de razas pequeñas (menos de 9 kg): se consideran mayores desde los 7 años y alcanzan la vejez avanzada cerca de los 12.
- Perros medianos y grandes: pueden mostrar signos de envejecimiento desde los 6 años.
Estas diferencias explican por qué algunos animales requieren cuidados especiales a edades que, para otros, aún son tempranas.

Señales físicas normales del envejecimiento en mascotas
No todos los cambios asociados a la edad representan un problema de salud. Entre los signos habituales que suelen considerarse parte del envejecimiento natural se encuentran:
- Aparición de pelaje canoso, especialmente en el hocico.
- Piel más fina y menor elasticidad.
- Acumulación moderada de sarro dental.
- Disminución leve de la vista, el oído o el olfato.
Estos cambios, por sí solos, no suelen afectar de manera significativa la calidad de vida del animal.
Síntomas de alerta que requieren atención veterinaria
Los especialistas advierten que algunos signos no deben atribuirse únicamente al paso del tiempo, ya que pueden estar asociados a enfermedades tratables:
- Dificultad para levantarse, caminar o subir escaleras.
- Menor interacción con personas u otros animales.
- Cambios bruscos de conducta o aislamiento.
- Pérdida de apetito o alteraciones en los hábitos de higiene.
En estos casos, la consulta veterinaria temprana resulta fundamental.

Disfunción cognitiva en perros y gatos: señales tempranas
Uno de los aspectos más delicados del envejecimiento es el deterioro cognitivo, un trastorno comparable en algunos puntos al Alzheimer humano. Las señales más frecuentes incluyen:
- Desorientación en espacios conocidos.
- Dificultad para encontrar el comedero o la bandeja de arena.
- Alteraciones del sueño.
- Conductas repetitivas o confusión.
Detectar estos síntomas de manera precoz permite implementar estrategias que mejoran la calidad de vida del animal.
El concepto de fragilidad en mascotas mayores
Los veterinarios adoptaron el concepto de fragilidad, tomado de la geriatría humana, para evaluar a los animales mayores. Según explicó la especialista Sara Hoummady, profesora asociada de etología y nutrición animal en la universidad francesa UniLaSalle, identificar la fragilidad a tiempo permite reducir su impacto mediante intervenciones tempranas.
Los animales frágiles son más propensos a enfermedades y requieren controles de salud más frecuentes.

Cómo adaptar el hogar para perros y gatos mayores
Pequeños cambios en el entorno pueden marcar una gran diferencia. Estas medidas reducen el esfuerzo físico y el dolor articular:
- Usar cuchas firmes y bajas.
- Elevar los comedores y bebederos.
- Incorporar rampas o escalones para sofás y camas.
- En gatos, optar por bandejas de arena amplias y de bordes bajos.
- Multiplicar los puntos de acceso a comida, descanso y aseo.
La estimulación mental y física sigue siendo necesaria, aunque ajustada a las capacidades del animal. Juegos interactivos, sesiones breves de entrenamiento y paseos más cortos contribuyen a mantener su bienestar emocional.
La alimentación, por su parte, debe adecuarse a esta etapa: los especialistas recomiendan dietas formuladas para mascotas mayores y desaconsejan las dietas crudas por los riesgos sanitarios.

Las visitas regulares al veterinario se vuelven imprescindibles en la vejez. El envejecimiento debilita el sistema inmunológico y aumenta la vulnerabilidad a enfermedades, por lo que el control periódico permite detectar a tiempo cualquier alteración y acompañar de manera adecuada a perros y gatos en esta etapa de su vida.


















