Cataratas del Iguazú vs. Cataratas del Niágara: ¿cuál es más grande e imponente y cuál tiene mayor caudal?
Iguazú y Niágara deslumbran por igual, pero cada una de ellas tiene características muy distintivas, marcando diferencias claras entre dos íconos naturales del mundo.

Las Cataratas del Iguazú y las Cataratas del Niágara son dos de las maravillas naturales más impresionantes del continente americano y figuran entre los destinos turísticos más visitados del mundo. Aunque a menudo se las compara por su espectacularidad, lo cierto es que presentan diferencias notables en altura, caudal y configuración geográfica.
Las Cataratas del Niágara, 12.000 años de majestuosidad
Las Cataratas del Niágara se encuentran en la frontera entre Canadá y Estados Unidos y se formaron hace aproximadamente 12.000 años, tras el desagüe del lago Erie hacia el lago Ontario que dio origen al río Niágara. El sistema está dividido en dos grandes sectores: el canadiense, conocido como Horseshoe (Herradura), y el estadounidense, llamado American Falls. Su salto más alto alcanza entre 57 y 58 metros, según el sector.

El rasgo distintivo del Niágara es la potencia de su caudal. El río fluye a más de 55 kilómetros por hora y transporta cerca de 170.000 metros cúbicos de agua por minuto, generando una erosión constante sobre la roca y una imponente cortina de agua que impacta por su fuerza y volumen concentrado.
Las Cataratas del Iguazú, paisaje que enamora
Por su parte, las Cataratas del Iguazú se ubican sobre el río Iguazú, en la frontera entre Argentina y Brasil, y están compuestas por más de 270 saltos distribuidos en casi tres kilómetros de extensión. Se trata del sistema de cataratas con mayor caudal promedio del planeta y uno de los paisajes más impactantes de Sudamérica.

El salto más alto es la Garganta del Diablo, del lado argentino, que supera los 80 metros de caída, es decir, más de 20 metros por encima del punto más elevado del Niágara. Además, en ese sector el frente de agua alcanza un ancho cercano a los 1.500 metros, lo que amplifica la magnitud del espectáculo natural.
En síntesis, Iguazú se impone en altura y extensión, mientras que el Niágara sobresale por la velocidad y concentración de su caudal. Dos íconos mundiales con perfiles distintos, pero igualmente deslumbrantes.



















