Brasil avanza con un río artificial de 145 km que transformará la región más árida del país
Aprovechará la pendiente natural del terreno para llevar agua a 24 municipios del Ceará y beneficiar a más de 561.000 personas en la región más árida del país.

En el corazón del nordeste brasileño, donde la sequía ha marcado por décadas la vida económica y social, se desarrolla una de las obras hidráulicas más ambiciosas de Sudamérica: un río artificial de 145 kilómetros diseñado para llevar agua a zonas históricamente castigadas por la falta de lluvias. El proyecto, conocido como Cinturón Hídrico de Ceará (CAC), ya alcanzó un 91% de avance, convirtiéndose en una pieza estratégica para garantizar la seguridad hídrica de millones de habitantes.
La obra nace en la presa de Jati, desde donde se canaliza el agua aprovechando la pendiente natural del terreno, reduciendo así la necesidad de bombeo y logrando un flujo constante hacia las áreas más secas del estado. Esta característica no solo optimiza los costos operativos, sino que garantiza un suministro estable incluso en épocas críticas.

Un corredor hídrico que cambia el mapa del sertão
La infraestructura combina canales a cielo abierto, sifones y túneles, todos diseñados para conectar cuencas que durante décadas permanecieron aisladas entre sí. Con 145,3 kilómetros de extensión total, se la considera la mayor obra de transferencia hídrica estatal de Brasil, capaz de abastecer embalses estratégicos que alimentarán regiones enteras.
El impacto social es inmediato: el sistema beneficiará de forma directa a 24 municipios y más de 561.000 personas en la región del Cariri, aunque su alcance potencial supera los cinco millones de habitantes si se contempla la conexión con la Región Metropolitana de Fortaleza.
Actualmente, varios tramos del corredor ya se integraron al Eje Norte del río São Francisco, uno de los principales sistemas hídricos del país, permitiendo que algunas zonas empiecen a percibir mejoras antes de la finalización total del proyecto, prevista para junio de 2026, cuando culminen los lotes 3 y 4.

Un salvavidas en tiempos de sequía
El nordeste brasileño es una de las regiones más vulnerables al impacto del cambio climático. Sequías prolongadas, pérdidas agrícolas recurrentes y dificultades en la disponibilidad de agua han presionado durante décadas a las economías locales. La construcción del río artificial apunta a revertir este escenario, garantizando agua potable, fortaleciendo la producción agrícola y potenciando actividades como la industria y el turismo.
El proyecto también busca estabilizar sectores productivos, especialmente aquellos dedicados al riego, que podrían mejorar su eficiencia hasta en un 30 %, según estimaciones técnicas. Con ello, el corredor hídrico funcionará como un verdadero amortiguador frente a fenómenos climáticos extremos, como el impacto recurrente de El Niño.

Una inversión estratégica para el futuro
La magnitud de la obra refleja la prioridad que representa para el Estado de Ceará y el Gobierno Federal: la inversión total supera los 800 millones de reales, aunque los tramos más complejos han elevado el costo por encima de los 1.000 millones.
Más que una obra de infraestructura, este río artificial simboliza un cambio estructural en el acceso al agua en la región más seca de Brasil. Una vez concluido, se convertirá en un eje vital para garantizar el desarrollo sostenible, mejorar la calidad de vida y asegurar la resiliencia hídrica de millones de personas.


















