Sismos en Argentina: cómo se clasifican, las zonas con mayores riesgos y los consejos de un experto
Los sismos pasan a diario en la Argentina, ya que presenta movimientos sísmicos fuertes en la zona cordillerana pero también en otras poco comunes por distintos motivos. Canal 26 dialogó con José Mescua, director de la carrera de Geología de la UNCUYO, acerca de los efectos, razones y consecuencias de estos eventos telúricos.

Los sismos son materia corriente en la República Argentina, aunque no lo sepamos ni se sientan de manera habitual. En el último tiempo fueron noticia los sismos registrados en Córdoba y la Costa Atlántica, dos destinos sumamente elegidos por los turistas a la hora de vacacionar. Sin embargo, fueron noticia por su intensidad y la percepción de las personas, ya que pueden existir sin que nos demos cuenta.
En Argentina, la mayor actividad sísmica se concentra en el oeste y noroeste, cerca de la Cordillera de los Andes. Esto ocurre porque en esa zona interactúan placas tectónicas, principalmente la placa de Nazca que se introduce debajo de la placa Sudamericana, lo que genera movimientos y terremotos.
En diálogo con este medio, el director de la carrera de Geología en la Universidad Nacional de Cuyo, José Mescua, dejó un mensaje para la población: “En las zonas del país con peligro sísmico moderado o mayor, es importante ser conscientes y conocer las recomendaciones para prepararse a nivel individual y de toda la sociedad, por ejemplo buscando información de Defensa Civil”.

Sin embargo, estos fenómenos también se dan muchas veces en zonas poco comunes como la Costa Atlántica y acá te explicamos por qué con la ayuda de un profesional en la materia.
Por qué hay sismos en zonas “poco comunes”
José Mescua comenta: “Ninguna región está libre de sismos: en las regiones estables, las fuerzas debidas al movimiento de las placas siguen actuando, aunque con menor intensidad, y pueden mover fracturas antiguas en la corteza. Estos sismos son menos frecuentes y de menor magnitud que los de las zonas cercanas al límite entre placas”.
“En algunos casos específicos, antes de un sismo mayor se produce localmente un aumento en la frecuencia de sismos menores, pero no siempre”, detallo el especialista.
Además, se refirió al papel del hombre en estos fenómenos con sus actividades sobre la tierra como el fracking y comentó que “pueden disparar sismos de magnitud baja”. Sin embargo, algunos sismos más importantes “fueron atribuidos a actividades humanas”, como el ocurrido en India en 1967 por el llenado de una represa, que tuvo magnitud mayor a 6.

En cuanto al rol del cambio climático en la materia sísmica, Mescua recordó que se encuentra en estudios y varias investigaciones confirman que sí aunque “no está del todo claro si pueden tener un rol clave en sismos destructivos”.
Con respecto a la repercusión de los sismos en otras áreas del planeta, comentó: “Cada vez que ocurre un gran terremoto, se produce un reacomodamiento de fuerzas en la corteza que puede disparar sismos en regiones cercanas, generalmente de magnitudes menores al sismo principal”.
¿Se pueden predecir los sismos?
“No es posible predecir sismos, de ninguna magnitud, en el sentido de que no se puede saber cuando va a producirse un evento y que magnitud tendrá. Por eso, en general se recomienda prepararse para los sismos de mayor magnitud esperable en cada zona, asumiendo que tarde o temprano van a ocurrir”, afirmó Mescua.

Cómo se clasifican los sismos
En el Instituto Nacional de Prevención Sísmica, se registra toda actividad sísmica producida en el país y la misma se clasifica en:
- Azul: sismo calculado automáticamente. A menos que esté revisado por un sismólogo el sismo calculado automáticamente, puede contener errores en su determinación.
- Marrón: sismo revisado por un sismólogo.
- Rojo: sismo sentido en territorio argentino.
El registro de los últimos sismos
En los últimos días, la tierra volvió a moverse con frecuencia en el oeste argentino. Según el registro del INPRES (Instituto Nacional de Prevención Sísmica), entre el 16 y el 19 de febrero se detectaron 30 sismos en distintas provincias del país, con una clara concentración en la región andina.
La mayoría de los movimientos se localizaron en San Juan, Salta, Jujuy y La Rioja, aunque también hubo eventos en Mendoza, San Luis, Catamarca y uno de mayor magnitud en el Mar Argentino. Esta distribución confirma, una vez más, que la actividad sísmica argentina se concentra principalmente en el oeste y noroeste, en coincidencia con la zona donde la placa de Nazca se introduce debajo de la placa Sudamericana.

En cuanto a la magnitud, casi todos los sismos oscilaron entre 2.5 y 3.6 grados, valores considerados leves o moderados, que en general no provocan daños y muchas veces ni siquiera son percibidos por la población. Sin embargo, el evento más significativo fue uno de magnitud 4.9, registrado el 19 de febrero a las 8:15 en el Mar Argentino. Por su intensidad, pudo haberse sentido con mayor claridad, aunque su lejanía de tierra firma no llevó a que se perciba en movimientos de objetos o daños.
Otro dato relevante es la profundidad de los movimientos. Algunos fueron superficiales, a menos de 20 kilómetros, lo que aumenta la probabilidad de que se perciban. Otros, en cambio, ocurrieron a más de 100 e incluso 200 kilómetros de profundidad, una característica frecuente en zonas de subducción como la cordillera andina.

Si bien ninguno de los sismos informados reviste carácter catastrófico, la seguidilla de eventos refleja la dinámica permanente del subsuelo argentino. En un país con antecedentes históricos de terremotos devastadores, como los que marcaron a San Juan y Mendoza en el pasado, el monitoreo constante sigue siendo una herramienta clave para la prevención y la planificación.
La actividad reciente no implica necesariamente un evento mayor inminente, pero sí recuerda que Argentina, especialmente su franja occidental, forma parte de una de las regiones sísmicamente activas de América del Sur.

















