Perros; mascotas; animales.
Perros; mascotas; animales. Foto: Freepik.

Los perros tienen su propia personalidad: muchos son divertidos, extrovertidos y muy sociables, mientras que otros prefieren la soledad y la tranquilidad o incluso, pueden llegar a ponerse agresivos sin razón aparente. Y aunque las investigaciones científicas demuestran que hay una gran carga genética en su comportamiento, hay otros factores que pueden influir.

El entorno, la educación y las experiencias que tuvieron de cachorros juegan un papel muy importante para su comportamiento de adulto. De hecho, una investigación realizada por la Escuela Médica de la University of Massachusetts Chan Medical School y liderada por la genetista Kathleen Morrill, concluyó que la ascendencia racial explica solo una pequeña porción del comportamiento de los perros.

Las experiencias de cachorro son claves para el comportamiento de aduto Foto: Pexels

El estudio, publicado en la revista científica Science indica que se analizó datos genéticos de más de 2.000 perros y los combinó con encuestas a casi 18.000 propietarios, quienes describieron el comportamiento cotidiano de sus mascotas. Los resultados fueron sorprendentes: aunque los rasgos pueden heredarse según la raza, esto determina sólo un 9% de las diferencias conductuales entre los animales.

Por qué la raza no define completamente a un perro

Si bien es cierto que los perros tienen ciertas características marcadas por su raza (o su cruza), la International Association of Animal Behavior Consultants, una de las asociaciones internacionales más importantes de especialistas en conducta animal, sostiene que el comportamiento de un perro depende de múltiples factores, tales como su socialización y su entorno familiar, es decir, cómo es criado.

Esto explica por qué dos perros de la misma raza pueden tener personalidades muy distintas, dependiendo de su crianza y de las experiencias que hayan tenido. Los perros que son mansos y amigables, suelen ser criados en un entorno amigable, cariñoso y respetuoso; mientras que aquellos que tienen una conducta agresiva o incluso evasiva, suelen absorber los miedos y las frustraciones de sus dueños.

Perro, mascota. Foto: Freepik.

Aunque la raza no determina el carácter completo de un animal, algunos patrones sí muestran cierta predisposición heredada. Por ejemplo, los border collie suelen mostrar una mayor facilidad para responder a órdenes humanas o realizar tareas que requieren de concentración, mientras que los golden suelen ser más amigables y cuidadores de los niños.

El rol clave de la educación y el entorno

Según los especialistas, aspectos como la socialización temprana, el entrenamiento, la relación con los dueños y las experiencias diarias influyen profundamente en la personalidad y conducta de un perro. Un animal que crece en un ambiente estimulante, con interacción positiva y aprendizaje constante, tiene más probabilidades de desarrollar comportamientos equilibrados y seguros.

Los resultados del estudio canino cuestionan la idea de elegir o juzgar a un perro solo por su raza. Para los especialistas, comprender que la conducta canina es el resultado de una combinación entre genética, entorno y educación puede ayudar a los dueños y entrenadores a tomar mejores decisiones sobre el cuidado y el entrenamiento de sus mascotas.