Colibrí. Foto: Freepik
Colibrí. Foto: Freepik

Un bosque andino, que nació en medio de los Andes ecuatorianos, logró resistir el paso del tiempo y la destrucción de los humanos. En la actualidad, ese sitio natural se convirtió en el último refugio del Zamarrito Pechinegro, una diminuta especie de colibrí que se encuentra en peligro de extinción.

En ese bosque se encuentra la reserva Yanacocha, que significa “laguna negra”. Este espacio natural alberga esta pequeña ave, símbolo de Quito, Ecuador, que mide apenas 9 centímetros.

Respecto a esta especie, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, solo quedan entre 150 y 200 ejemplares en el mundo, lo que la convierte en una de las especies más amenazadas del planeta.

Colibrí. Foto Unsplash
Colibrí. Foto Unsplash

El principal objetivo de la creación de esta reserva, que ocurrió hace 25 años de la mano de la Fundación Jocotoco, fue cuidar al Zamarrito Pechinegro. Con el paso del tiempo también se convirtió en la casa de muchas otras especies de plantas y animales. “Nos dimos cuenta de que no solo protegemos al zamarrito, sino a todo el ecosistema”, explicó Paola Villalba, integrante de la fundación.

El colibrí se distingue por ciertas características: principalmente por los “pantalones” blancos alrededor de sus patas, que contrastan con su pecho negro y brillante. En su espalda y alas se pueden ver tonos verde bronce.

Cada vez con menos espacio para albergar especies

La principal amenaza para esta especie de colibrí es la destrucción de los bosques donde vive y se alimenta. Muchas de estas áreas están siendo transformadas en zonas de cultivo y pastoreo.

Por su parte, Shirley Farinango, de la Fundación Aves y Conservación, explicó que el problema ocurre porque el ave vive entre los 3.000 y 3.500 metros de altura, una zona donde el uso del suelo está cambiando muy rápido. Por eso, allí se trabaja en la conservación y recuperación de su hábitat.

Colibrí. Fuente: EFE
Colibrí. Fuente: EFE

La reserva Yanacocha está ubicada a 45 kilómetros al noroeste de Quito, junto al volcán Pichincha. Se trata de un bosque montañoso cubierto de nubes, ideal para la vida silvestre.

En la actualidad, este sitio de la naturaleza es uno de los últimos refugios donde aún pueden verse estas pequeñas aves, consideradas por muchos como las hadas del bosque andino