La “fábrica oscura”.
La “fábrica oscura”. Foto: Xiaomi

Las teorías acerca de que la inteligencia artificial (IA) acabaría con el trabajo de muchas personas ya tiene un gran fundamento: la fábrica de Xiaomi que prescinde de empleados para producir un celular por segundo todos los días.

La ciudad de Beijing, en China, es testigo de la “fábrica oscura”, un lugar totalmente automatizado, donde robots operan 24 horas al día, 7 días a la semana, en completa oscuridad y sin presencia humana en la línea de producción.

La impresionante fábrica de Xiaomi. Video: X @TuiteroSismico

Ubicada en el distrito de Changping, esta instalación gigante de aproximadamente 81.000 m², ensambla un smartphone cada segundo. Eso equivale a 3.600 unidades por hora, con un nivel de precisión y eficiencia imposible de alcanzar con mano de obra humana.

El hecho de que no haya luces encendidas tiene que ver con que no hay trabajadores que necesiten ver. Todo el proceso, ensamblaje, instalación del sistema operativo, pruebas de calidad y empaquetado, está controlado por una inteligencia artificial avanzada llamada Hyper IMP.

Celulares Xiaomi. Foto: Oriental Image via Reuters Conne

Gracias a esta tecnología, las máquinas se comunican entre sí en tiempo real, detectan y corrigen fallas de manera autónoma y optimizan de forma constante la producción, sin intervención humana.

Beneficios y problemas de la fábrica oscura de Xiaomi

La fábrica totalmente automatizada de Xiaomi tiene varias ventajas claras para la empresa. La principal es el ahorro de costos: no hay sueldos, turnos ni cargas laborales, lo que permite invertir más en innovación. Además, la producción no se detiene nunca. Las máquinas trabajan las 24 horas y eso dispara la cantidad de equipos fabricados.

Otro punto fuerte es la precisión. Al no depender de personas, se evitan errores por cansancio y se logra una calidad mucho más pareja, algo difícil de sostener en una línea de producción tradicional.

Pero no todo es positivo. La dependencia total de la tecnología implica riesgos: si falla el sistema o hay un problema informático, toda la producción puede quedar paralizada. Por eso, la ciberseguridad pasa a ser un tema clave.

También aparece el debate social. La automatización elimina puestos de trabajo en la fábrica y reaviva el temor al desempleo tecnológico. Aunque la historia muestra que cada revolución industrial termina creando nuevos empleos, el impacto a corto plazo sigue siendo un desafío.