Desarmar el arbolito: el método perfecto para guardar las luces de Navidad y que no se rompan
Consejos simples y económicos para evitar que las luces del arbolito se enreden, se rompan o fallen durante el guardado, y asegurarse de que funcionen sin problemas cuando llegue la próxima Navidad.

Guardar correctamente las luces del arbolito después de las fiestas es clave para que lleguen en buen estado a la próxima Navidad. Este tipo de adornos suele dañarse durante el guardado: los cables se enredan, las lamparitas se rompen o aparecen fallas eléctricas que obligan a gastar dinero en repuestos. Con algunos consejos prácticos y económicos, es posible conservarlas intactas y evitar dolores de cabeza al momento de volver a armarlas.
Cómo preparar las luces de Navidad antes de guardarlas
Antes de guardarlas, es fundamental probar las luces del arbolito. Enchufarlas y verificar que todas las lamparitas enciendan correctamente. Si alguna está fundida, conviene cambiarla en ese momento o revisar el fusible para dejar el tramo listo para el próximo uso.

También es recomendable limpiar los cables con un paño seco para retirar polvo o restos que se acumulan durante el armado y uso.
Para evitar los molestos nudos, lo ideal es enrollar las luces en un soporte. Un carrete improvisado con un cartón rectangular con pequeñas ranuras en los extremos funciona muy bien. También se pueden usar ganchos de ropa viejos o carretes comprados. Lo importante es mantener una tensión moderada, sin apretar demasiado, para no dañar los cables ni las bases de las lamparitas.
Si las luces tienen bombillas frágiles, una buena opción es envolverlas previamente con papel suave o plástico de burbujas. Otra alternativa es guardarlas dentro de tubos de cartón o bolsas con compartimentos, separando los tramos para evitar golpes. Colocar papel entre las capas ayuda a reducir el roce y disminuye el riesgo de roturas durante el traslado.
Cómo conservar las luces de Navidad, paso a paso
Para el guardado definitivo, lo mejor es elegir cajas plásticas herméticas que protejan de la humedad y los insectos. Es preferible evitar cajas de cartón, ya que pueden humedecerse y deformar los cables.
Etiquetar cada caja con el color y la longitud del tramo facilita mucho el armado del año siguiente.

También conviene separar las luces LED de las tradicionales de filamento, ya que tienen distintas características y durabilidad.
Guardar repuestos y fusibles en una bolsita dentro de la misma caja es un detalle que ahorra tiempo.
Por último, almacenar las cajas en un lugar fresco y seco, lejos del piso y de fuentes de calor, para prolongar la vida útil de las luces.













