Cómo lavar las zapatillas
Cómo lavar las zapatillas Foto: Grok

Las zapatillas son una de las prendas que más se ensucian a lo largo del día, ya que están en contacto permanente con el suelo y, especialmente si es blanca, suele acumular manchas, polvo y marcas que son difíciles de quitar. Aunque el recurso más habitual de la limpieza es recurrir al agua, la lavandina e incluso el detergente, existe una alternativa casera que puede dar muy buenos resultados sin gastar de más: la pasta dental.

Se trata del mismo producto que se usa diariamente en la higiene bucal, pero gracias a sus componentes, suele devolverle el blanco a la suela y mejorar el aspecto general del calzado. Esto sucede debido a que contiene agentes abrasivos suaves diseñados para eliminar placa y manchas superficiales sin dañar el esmalte. Esa misma propiedad permite remover suciedad adherida en materiales resistentes como la goma o el caucho de las suelas.

Cómo lavar las zapatillas Foto: Grok

Además, muchas fórmulas incluyen componentes que ayudan a blanquear y a mejorar el aspecto de superficies claras, lo que la convierte en una opción eficaz para revitalizar zapatillas blancas o con detalles claros.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que este truco funciona mejor en manchas superficiales. Para suciedad muy incrustada o telas delicadas, conviene utilizar productos específicos para calzado, lavarlos a mano y evitar el lavarropas.

Paso a paso, cómo limpiar las zapatillas con pasta dental

El procedimiento es simple y no requiere herramientas especiales:

  • Retirar el exceso de tierra seca con un cepillo o paño.
  • Aplicar una pequeña cantidad de pasta dental blanca (no en gel ni de colores) sobre la zona a limpiar.
  • Frotar con un cepillo de dientes viejo con movimientos circulares.
  • Dejar actuar unos minutos.
  • Retirar con un paño húmedo y dejar secar al aire.
Cómo lavar las zapatillas Foto: Grok

En pocos minutos, la suela puede recuperar parte de su color original y verse mucho más prolija. Como recomendación, siempre es conveniente probar primero en una zona pequeña y poco visible para evitar sorpresas, especialmente si el material no es completamente liso o blanco.

Con este truco simple, un producto cotidiano del baño puede convertirse en un recurso práctico para mantener las zapatillas limpias y con mejor aspecto sin necesidad de recurrir a limpiadores industriales.