Picaduras de aguas vivas: un dolor intenso que sufren miles de turistas cada verano.
Picaduras de aguas vivas: un dolor intenso que sufren miles de turistas cada verano. Foto: Grok AI.

Meterse al mar durante el verano en la Costa Atlántica argentina puede esconder un riesgo tan invisible como doloroso: el contacto con una agua viva.

Lo que comienza como una sensación de ardor repentino puede convertirse en un dolor intenso, comparable al de una quemadura severa. Lejos de tratarse de una exageración, la ciencia respalda esta experiencia.

Medusa, aguas vivas. Foto: Pixabay.
Picaduras de aguas vivas: un dolor intenso que sufren miles de turistas cada verano. Foto: Pixabay.

Un estudio realizado por investigadores argentinos y publicado en la red científica SciELO, con datos difundidos por la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, reveló que las picaduras de aguas vivas alcanzan una intensidad promedio de 8 puntos sobre 10 en la escala del dolor.

En balnearios como Monte Hermoso, se registran hasta 1.000 casos por temporada, lo que convierte al fenómeno en un problema recurrente de salud estival.

¿Por qué el dolor es inmediato y tan intenso?

La especie más común en la región es Olindias sambaquiensis. Sus tentáculos poseen miles de células urticantes que funcionan como microjeringas. Al mínimo contacto con la piel, estas estructuras se activan en apenas 3 milisegundos, penetran la epidermis y liberan una toxina que provoca el ardor instantáneo.

Picaduras de aguas vivas: un dolor intenso que sufren miles de turistas cada verano. Foto: X @LMNeuquen

Las marcas suelen aparecer en piernas, pies y tobillos, y pueden dejar líneas rojizas de hasta 70 centímetros de largo. El cuerpo no alcanza a procesar el contacto antes de que se dispare el dolor, lo que explica la sensación súbita de “latigazo”.

El estudio también detectó que el 71% de los afectados presenta síntomas generales durante la primera hora posterior a la picadura. Entre los más frecuentes se encuentran temblores, llanto intenso por el dolor y una leve dificultad para respirar. En la mayoría de los casos, estos signos ceden sin complicaciones, pero requieren atención si se prolongan.

Vinagre sí, arena y agua dulce no: cómo actuar ante una picadura

Uno de los errores más comunes es recurrir a remedios caseros que empeoran la lesión. Lavar con agua dulce o frotar con arena activa células urticantes que aún no liberaron toxina, aumentando el dolor y la inflamación.

Los científicos recomiendan un protocolo claro y efectivo:

  • Vinagre de cocina: aplicar ácido acético al 5% durante 15 a 30 minutos. Ayuda a desactivar los tentáculos.
  • No frotar la zona: evitar manos, toallas o arena.
  • Pinza: una vez aplicado el vinagre, retirar restos visibles de tentáculos.
  • Frío controlado: usar compresas frías, pero nunca hielo directo, ya que el agua del deshielo puede reactivar la picadura.
El vinagre ayuda a aliviar el ardor repentino que causa la picadura de agua viva. Foto: Grok AI.

¿Cuándo es necesario ir a la guardia?

Aunque la mayoría de los casos se resuelven sin complicaciones, es fundamental buscar atención médica inmediata si aparecen mareos, vómitos, dificultad respiratoria persistente, hinchazón en labios o rostro, o si la picadura afecta a niños pequeños o personas con antecedentes alérgicos graves.

Las aguas vivas forman parte del ecosistema marino y su presencia es, en muchos casos, inevitable. Sin embargo, saber cómo actuar correctamente permite transformar un episodio doloroso en un contratiempo controlable. En el verano, la información y el vinagre pueden ser tan importantes como el protector solar.