Ideal para después de los 60: el ejercicio para hacer en casa que ayuda a la salud cardiovascular
Este movimiento estimula el sistema cardiovascular, mejora la circulación y fortalece piernas y glúteos.

Además de la caminata y realizar bicicleta fija, hay un ejercicio que ayuda a la salud cardiovascular después de los 60: subir y bajar escaleras lentamente es un ejercicio cotidiano, accesible y muy eficaz.
Este movimiento estimula el sistema cardiovascular, mejora la circulación y fortalece piernas y glúteos. Al elevar la frecuencia cardíaca más que caminar en terreno plano, ayuda a mejorar la capacidad aeróbica.
Además, el trabajo muscular favorece el retorno venoso y contribuye a prevenir caídas al fortalecer músculos clave para la estabilidad.

Según la Organización Mundial de la Salud, la actividad física regular reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares en adultos mayores. También la American Heart Association señala que subir escaleras en intervalos breves mejora la salud cardiorrespiratoria.
La clave está en la intensidad moderada: subir despacio, con control, sin llegar a la fatiga extrema. Es recomendable comenzar con pocos escalones, usar calzado antideslizante, apoyarse en el pasamanos y realizar entre 5 y 10 minutos totales según tolerancia. Ante problemas de equilibrio, artrosis avanzada o cardiopatías, siempre consultar al médico antes de empezar.
Punto por punto para realizar el ejercicio correctamente
- Elegir una escalera firme, con una buena iluminación y pasamanos.
- Utilizar zapatillas antideslizantes y cómodas.
- Comenzar de pie, con postura erguida y mirada al frente.
- Apoyarse en el pasamanos para más estabilidad.
- Un escalón a la vez, apoyando todo el pie antes de impulsar el siguiente.
- Mantener un ritmo lento y controlado.
- Bajar pausadamente, apoyando primero la punta del pie y después el resto.
- Iniciar con 1 o 2 tramos cortos y descansar si aparece cansancio.
- Repetir el ejercicio entre 5 y 10 minutos totales, según tolerancia.

Alcanzar la longevidad: los hábitos fundamentales a partir de los 50 años para tener una vida plena y saludable
Al llegar a los 50 años —o incluso un poco antes— se vuelve fundamental adoptar nuevos hábitos que favorezcan tanto la salud física como mental. Mantener el mismo estilo de vida de décadas anteriores puede resultar contraproducente si no se adapta a las nuevas necesidades del organismo.
La clave para alcanzar una longevidad activa, prevenir enfermedades y mantener una buena calidad de vida en esta etapa está en implementar una alimentación equilibrada y realizar actividad física de forma regular, aun cuando comiencen a notarse ciertas limitaciones propias de la edad.
¿Qué hay que hacer a partir de los 50 años para conservar la salud?
1. Eliminar el tabaco definitivamente: fumar es uno de los hábitos más perjudiciales para la salud, tanto para quien fuma como para quienes lo rodean. Continuar con este hábito incrementa significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades graves como el cáncer, EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), y también afecta órganos como los riñones y la vejiga. Abandonar el cigarrillo es un paso fundamental para mejorar la calidad de vida.
2. Controlar la presión arterial con regularidad: a medida que se envejece, es clave monitorear la presión arterial con mayor frecuencia. Incluso si los niveles son normales, los especialistas recomiendan reducir el consumo de sal y evitar alimentos ultraprocesados ricos en grasas saturadas, como parte de una estrategia preventiva.
3. Calentar antes de entrenar: aunque siempre ha sido importante, después de los 50 el calentamiento previo al ejercicio se vuelve indispensable. Los músculos y articulaciones necesitan más tiempo para adaptarse y recuperarse. Se sugiere realizar estiramientos suaves y al menos cinco minutos de actividad ligera antes de cualquier entrenamiento.

4. Mantener una rutina de ejercicio constante: el ejercicio regular contribuye a frenar el envejecimiento físico, prevenir enfermedades cardiovasculares y controlar el peso. Es esencial adaptar la intensidad de la actividad a la edad y capacidades físicas actuales. Lo más efectivo no es entrenar con exceso de intensidad, sino con constancia y equilibrio.
5. Estimular la mente todos los días: el cerebro también necesita ejercitarse para mantenerse ágil. Actividades como resolver crucigramas, jugar al ajedrez o participar en juegos de estrategia no solo estimulan la memoria, sino que también promueven la interacción social.



















