El sorprendente motivo por el que el maní y otros alimentos comunes desencadenan alergias
Un descubrimiento científico revela cómo el sistema inmunológico decide qué alimentos tolerar y cuáles atacar, abriendo la puerta a nuevas terapias.

Las alergias alimentarias están en aumento en todo el mundo y, aunque sabemos que el maní, los mariscos, la leche o el huevo son responsables de la mayoría de las reacciones graves, aún quedaban muchas preguntas sin responder. ¿Por qué algunos alimentos desencadenan fuertes respuestas inmunes mientras que otros —como el trigo o el maíz— rara vez generan alergias? Estudios recientes acaban de avanzar de manera contundente en esa respuesta.
El descubrimiento clave: cómo el cuerpo “decide” qué alimentos tolerar
Durante años, los científicos sospechaban que la tolerancia oral —el proceso por el cual el cuerpo reconoce que ciertos alimentos son seguros— dependía de células inmunes específicas. Nuevas investigaciones publicadas en Science Immunology identificaron por primera vez fragmentos de proteínas (epítopos) presentes en alimentos cotidianos como el maíz, la soja y el trigo que actúan como señales de “esto es seguro” para el sistema inmunológico.
Estos epítopos interactúan con las células T reguladoras, encargadas de frenar respuestas inflamatorias. Cuando funcionan bien, estas células evitan que el cuerpo ataque alimentos inofensivos. Pero cuando este mecanismo falla, aparece la alergia.

¿Y qué pasa con el maní y otros alérgenos potentes?
En contraste, proteínas presentes en alimentos como el maní no generan esos mensajes de tolerancia. Por el contrario, son fácilmente reconocidas como “amenazas”, lo que desencadena la activación de anticuerpos específicos y células inflamatorias, responsables de reacciones que van desde urticaria hasta anafilaxia.
Pero un nuevo giro científico sugiere que no todo está en las proteínas del alimento.
Las bacterias del intestino y la boca: protagonistas inesperadas
Investigadores de la Universidad McMaster descubrieron que microorganismos presentes en la saliva y el intestino, especialmente bacterias del género Rothia, pueden degradar proteínas alergénicas del maní antes de que activen al sistema inmune. Esto explicaría por qué dos personas con los mismos niveles de anticuerpos pueden reaccionar de forma muy diferente.
Personas con mayor presencia de estas bacterias toleran más cantidad de maní sin reaccionar, mientras que quienes tienen niveles bajos presentan respuestas más violentas.
Este descubrimiento abre la puerta a posibles terapias basadas en el microbioma, algo impensado hace apenas unos años.

¿Por qué algunas alergias duran toda la vida?
Otra línea de investigación, esta vez del Yale School of Medicine, encontró que un tipo especial de células B productoras de anticuerpos IgG podría explicar por qué alergias como la del maní persisten incluso cuando los anticuerpos que desencadenan la reacción (IgE) son de vida corta. Es decir, las alergias tienen un “sistema de memoria” más profundo de lo que se creía.
¿Qué significa todo esto para el futuro?
Los expertos coinciden: estamos entrando en una nueva era de comprensión de las alergias alimentarias. Entre los avances más prometedores se destacan:
- Terapias que podrían enseñar al sistema inmune a tolerar alimentos peligrosos, usando los epítopos identificados.
- Probióticos o tratamientos basados en bacterias beneficiosas, capaces de degradar alérgenos antes de que activen una reacción.
- Nuevas pruebas diagnósticas que evalúen el microbioma para predecir la gravedad de las respuestas alérgicas.
Aunque alimentos como el maní o los mariscos siguen siendo los grandes villanos para millones de personas, la ciencia está empezando a entender por qué. Y con ello, se abre la posibilidad real de prevenir, reducir o incluso revertir alergias alimentarias en el futuro.

















