No solo dormir: los 7 tipos de descanso que recomiendan los expertos para combatir el cansancio y mejorar el bienestar
En el marco del Día Mundial del Sueño, especialistas advierten que descansar bien no se limita solo a dormir. Conocer los siete tipos de descanso puede ser clave para combatir el cansancio, reducir el estrés y mejorar el bienestar físico y mental.

En el marco del Día Mundial del Sueño, que se celebra el 13 de marzo, especialistas recomiendan prestar atención a un aspecto muchas veces ignorado: existen distintos tipos de descanso que el cuerpo y la mente necesitan para recuperarse. En total, son siete formas de descanso que ayudan a combatir el llamado “déficit de descanso”.
Además de prevenir la fatiga y el agotamiento, descansar adecuadamente permite fortalecer la resiliencia frente a las exigencias cotidianas. “Sin descanso, somos como bandas elásticas estiradas casi al máximo de nuestra capacidad”, explica Natalie Dattilo-Ryan, profesora de la Harvard Medical School y fundadora de Priority Wellness Therapy. Según la especialista, el descanso funciona como una forma de autocuidado que ayuda a disminuir la tensión y permite reaccionar con mayor calma ante situaciones estresantes.
Por su parte, la médica Saundra Dalton-Smith, autora del libro Sacred Rest: Recover Your Life, Renew Your Energy, Restore Your Sanity, sostiene que muchas personas confunden el concepto de descanso con el de sueño. En una charla TED realizada en 2021, explicó que esta simplificación llevó a una cultura marcada por la productividad constante, pero también por el cansancio crónico.

Según Dalton-Smith, para recuperarse verdaderamente no alcanza con dormir más horas: también es necesario incorporar siete tipos esenciales de descanso, pensados para contrarrestar el déficit de recuperación que afecta a gran parte de la sociedad actual.
Día Mundial del Sueño: cuáles son los siete tipos de descanso necesarios para combatir el cansancio
Descanso físico
El objetivo del descanso físico es recuperar la energía del cuerpo. Esto puede incluir priorizar el sueño o tomar una siesta cuando sea necesario. Sin embargo, no siempre significa permanecer inmóvil: también puede implicar un masaje para aliviar la tensión muscular, realizar estiramientos o practicar actividades suaves que ayuden a relajar el cuerpo después de una semana estresante.
Descanso mental
Cuando el cerebro permanece activo durante largos períodos, es común experimentar agotamiento mental. El descanso mental consiste en encontrar maneras de silenciar los pensamientos y darle una pausa a la mente para que pueda recargarse.
En el trabajo o en el estudio, esto puede lograrse programando pausas entre tareas exigentes o alternándolas con actividades más simples, como doblar ropa o armar un rompecabezas.También se recomienda escribir en un diario para descargar pensamientos, ya que externalizarlos ayuda a relajar la mente. La meditación o la atención plena también pueden ser útiles para redirigir la atención hacia las sensaciones físicas en lugar de enfocarse en preocupaciones.

Descanso emocional
El trabajo emocional también puede resultar agotador. El descanso emocional implica expresar los sentimientos con autenticidad, evitando la presión constante de aparentar calma o fortaleza.
Esto puede lograrse hablando con un amigo o un terapeuta, en lugar de reprimir emociones. También es útil establecer límites con personas o situaciones emocionalmente demandantes, o incluso activar el modo “no molestar” en el teléfono para tomar distancia de conversaciones estresantes.
Descanso social
Estar rodeado de personas de manera constante también puede resultar agotador. El descanso social consiste en reducir la cantidad de compromisos o dedicar tiempo a la soledad para recargar energías.
Al mismo tiempo, no se trata solo de aislarse: también es importante cultivar relaciones que brinden apoyo, comprensión y bienestar, ya que los vínculos positivos pueden ser profundamente reparadores.

Descanso sensorial
La vida moderna está llena de estímulos: ruido, pantallas, luces y notificaciones constantes que pueden saturar los sentidos. El descanso sensorial implica alejarse por momentos de esos estímulos, como reducir el tiempo frente a pantallas o buscar espacios más tranquilos.
Los especialistas sugieren reemplazar el uso del celular o la computadora por actividades relajantes, como pasar tiempo al aire libre o conversar con un ser querido.
Descanso creativo
Las personas que trabajan con ideas, innovación o resolución de problemas también necesitan pausas para recuperar su creatividad. El descanso creativo consiste en darle al cerebro un respiro de las exigencias intelectuales.
Participar en pasatiempos creativos —como pintar, escribir, tejer o cocinar— puede ayudar a renovar la inspiración. También se recomienda realizar actividades que generen asombro o admiración, como visitar un museo o contemplar un paisaje natural.

Descanso espiritual
El descanso espiritual está relacionado con conectarse con un propósito o con aquello que da sentido a la vida. Para algunas personas puede implicar una práctica religiosa, mientras que para otras puede significar reflexionar, meditar o conectar con la naturaleza.
También puede consistir en participar en causas significativas o actividades solidarias, que ayudan a fortalecer el sentido de pertenencia y bienestar personal.



















