El cohete de la NASA para Artemis II es de color naranja: cuál es el motivo de esta curiosa decisión
El tono anaranjado que caracteriza al Space Launch System no responde a una decisión estética ni a un homenaje al diseño de naves antiguas. El origen de la respuesta está asociado a un aspecto técnico y químico.
El cohete Space Launch System (SLS), que la NASA ya tiene preparado en la plataforma de lanzamiento de Cabo Cañaveral (Florida), no pasa desapercibido. Con más de 98 metros de altura, su imponente silueta se distingue a la distancia… y también por su inconfundible color naranja.
El SLS es la pieza central de la misión Artemis II, que llevará astronautas a orbitar la Luna y regresar a la Tierra por primera vez en más de medio siglo. Sin embargo, ese tono anaranjado que lo caracteriza no responde a una decisión estética ni a un homenaje al diseño de naves antiguas. Su origen es mucho más técnico y químico.
El cuerpo principal del cohete, conocido como core stage, está recubierto por una espuma de aislamiento térmico.
Este material protege los enormes tanques que almacenan hidrógeno líquido y oxígeno líquido, dos propelentes que deben mantenerse a temperaturas extremadamente bajas antes del despegue. La espuma evita que el calor del ambiente los afecte y también impide la formación de hielo en la superficie del cohete.
Cuando se aplica, este aislante tiene un tono amarillo pálido. Pero al quedar expuesto durante días o semanas a la luz solar en la plataforma, la radiación ultravioleta provoca una reacción fotoquímica que va oscureciendo el material. Ese proceso gradual es el responsable del característico color naranja que hoy luce el SLS.
¿Por qué la NASA no pintó el cohete de color blanco?
La NASA decidió no pintar la espuma por una razón clave en la ingeniería espacial: el peso. Cada capa extra suma masa que no contribuye al empuje ni al rendimiento del vehículo.
En misiones al espacio profundo, cada kilogramo cuenta, y reducir peso innecesario mejora la eficiencia y la capacidad del sistema.
Esta lógica no es nueva. Durante el programa del transbordador espacial, los primeros tanques externos se pintaban de blanco, pero más tarde se comprobó que la pintura no aportaba ventajas térmicas y sí penalizaba el desempeño. Desde entonces, se optó por dejar el aislante expuesto.
Por estos motivos, el aspecto del cohete que llevará a la tripulación de Artemis II alrededor de la Luna no responde a una intención visual, sino a la combinación de un proceso químico natural y una decisión de ingeniería orientada a la máxima eficiencia.

















