Satélite
Satélite Foto: Imagen generada por Copilot AI por Canal 26

A pesar de que los científicos advierten sobre la posible saturación de la órbita terrestre baja, Elon Musk continúa con las misiones espaciales de la empresa SpaceX con un proyecto para desplegar miles de satélites que alimentarían sistemas de inteligencia artificial con energía solar casi constante.

La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) aprobó el proyecto a fines de enero otorgando la autorización para desplegar una constelación de centros de datos orbitales de hasta un millón de satélites en órbita terrestre baja, una cifra sin precedentes en la historia de la actividad espacial.

Elon Musk en el Foro Económico Mundial de Davos. Foto: Reuters (Denis Balibouse)

De qué consta el proyecto de SpaceX

SpaceX propone largar estos satélites a las capas orbitales de entre 500 y 2000 kilómetros de altitud, con inclinaciones heliosincrónicas de 30 grados. El objetivo es maximizar la exposición a la luz solar y permitir que los satélites generen energía de forma casi permanente.

En un documento oficial, la empresa aseguró que el aprovechamiento casi permanente de la energía solar, combinado con costos operativos y de mantenimiento reducidos, permitiría a estos satélites alcanzar niveles inéditos de eficiencia energética y económica. Al mismo tiempo, sostuvo que el esquema contribuiría a recortar de manera significativa el impacto ambiental que hoy generan los centros de datos en tierra.

La cápsula Space X vuelve a la tierra desde la ISS
La cápsula Space X vuelve a la tierra desde la ISS

La propuesta contempla una red basada en enlaces ópticos entre satélites, lo que habilitaría comunicaciones directas sin necesidad de pasar por estaciones terrestres. La bajada de información al planeta se haría mediante la red de Starlink, mientras que, como esquema complementario, las naves también usarían la banda Ka para tareas de telemetría, seguimiento y control, bajo autorización de la FCC.

Según SpaceX, una fracción de la constelación se desplegaría en órbitas hoy casi sin utilización. Los satélites ubicados a mayor altura, con exposición solar superior al 99 %, estarían orientados a servicios que demandan procesamiento continuo, mientras que los de menor inclinación orbital funcionarían como amortiguadores ante picos de tráfico para balancear el funcionamiento del conjunto.

La compañía evitó detallar plazos de implementación y no difundió proyecciones de costos. Además, pidió una dispensa a las reglas habituales de la FCC, que exigen poner en órbita la mitad de una constelación en un plazo de seis años y completar el despliegue en nueve. Para SpaceX, esos criterios están pensados para prevenir el acaparamiento de espectro, una situación que, asegura, no se daría en este proyecto.

Elon Musk; Space X. Foto: Reuters.
Elon Musk; Space X. Foto: Reuters.

En sintonía con esa postura, Elon Musk salió a respaldar la iniciativa en redes sociales. En X sostuvo que los satélites estarían tan espaciados entre sí que resultaría difícil incluso detectarlos a simple vista y remarcó la dimensión “incomprensible” del espacio. En otro mensaje fue directo y sin matices: “SpaceX avanzará con el plan”.

Las advertencias de la comunidad científica

La iniciativa vuelve a poner en primer plano las advertencias de la comunidad científica sobre la saturación de la órbita baja. Hoy, ese entorno concentra más de 32.000 satélites y fragmentos de basura espacial, según el astrofísico Jonathan McDowell.

Un estudio liderado por la investigadora Sarah Thiele describe el sistema actual como un “castillo de naipes”, cuya estabilidad depende de un control permanente y condiciones ideales.

ARSAT 2 en órbita
Órbita terrestre

El mayor factor de riesgo son las tormentas solares, que alteran las órbitas y pueden dañar los sistemas de control. El trabajo advierte que el margen para evitar una colisión grave se redujo drásticamente: de 121 días en 2018 a menos de tres días en 2025. Una pérdida breve de control podría desatar una reacción en cadena (el síndrome de Kessler) capaz de inutilizar órbitas enteras y afectar servicios críticos a escala global.