Carlos "El pelado" García, quien había sido absuelto en juicio oral por el crimen de una prostituta en Córdoba, confesó en forma sorpresiva haber cometido ese asesinato hace cinco años, al iniciarse un segundo debate oral, tras la anulación del primero.

García (59), de oficio electricista, pese a no haber sido condenado en el primer juicio por el caso, permanece en prisión cumpliendo una pena de 15 años por la violación de su hijastra, informaron fuentes judiciales.

Andrea Rosa Machado (25), que ejercía la prostitución y era madre de tres niños, fue hallada en abril de 2003 enterrada en los fondos de la casa de García, en la periferia noroeste de Córdoba, a donde la había llevado en su auto el hoy confeso asesino.

No obstante, en el primer juicio por el caso a fines de 2005, los integrantes de la Cámara Sexta del Crimen absolvieron a García, por no poder determinar -a raíz del deterioro que presentaba el cadáver- las causas de la muerte de Machado.

El fiscal Marcelo Altamirano y la abogada María Elba Martínez apelaron ante el Tribunal Superior de Justicia cordobés, por entender que no se tuvieron en cuenta las principales pruebas, y el máximo tribunal provincial anuló la absolución.

En aquel juicio, el fiscal Marcelo Altamirano había pedido la condena a 25 años de prisión del acusado, postura que sostenía el presidente del tribunal Alberto Crucella, en contra de la opinión de los vocales Julio Guerrero Marín y Carlos Zalazar.

El segundo juicio que se inició hoy quedó a cargo de la Cámara Séptima del Crimen, presidida por el juez Ricardo Iriarte, junto a Carlos Ruiz y Mario Capdevila, quien reemplaza al magistrado José María Vélez porque fue instructor de la causa y se apartó.

Casi cinco años después del homicidio, García (59) escuchó la imputación y sostuvo: "Reconozco los hechos, tal cual fueron leídos. No sé qué me pasó en ese momento".

"Le pido perdón a toda la familia Machado. Le pido perdón a toda mi familia que ha sufrido tanto por esto. No sé todavía que ha pasado por mi mente en ese momento", añadió.

Así, García confesó haber asesinado a Rosa con un cuchillo y luego haberla sepultado en el patio de su casa el 24 de abril de 2003, circunstancias que no había revelado en el primer juicio.

Ante la confesión ante el tribunal y el público, entre el que se encontraban dirigentes de la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas (AMMAR), la defensa pidió un juicio abreviado y la Cámara pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo viernes.

Mirta Machado, hermana de la víctima, manifestó que no acepta las disculpas y les pidió a los jueces "que no les titubee el brazo a la hora de imponer condena".

"Seguramente, a pesar de que somos humildes, Dios nos ayudará para que se haga justicia", expresó la mujer.

Por su parte, el fiscal Altamirano dijo estar "absolutamente sorprendido" y acotó que tendrá "una reflexión de tres días, hasta el viernes, en que continua la audiencia, para ver cuál es la pena justa que merece García".

El fiscal agregó que esto "viene a coronar, a juicio de este ministerio público, la abrumadora prueba, que ya existía en este expediente. Ya nadie podrá decir, de que los restos de Andrea Machado habían sido puestos en su casa".

Los datos para dar con el sospechoso los aportó la propia víctima antes de ser asesinada, ya que había expresado sus reservas sobre el cliente a un remisero amigo que la había llevado desde su casa en el barrio Aeronáutico hasta el lugar de la cita.

Pese a que la joven le había recomendado al chofer que tomara la patente del rodado porque tenía miedo, el hombre no tomó esa precaución, pero como había llevado a la chica varias veces pudo dar datos del hombre.

Lo mismo hicieron las hermanas de la víctima, que también se dedican a la prostitución y pudieron aportar datos de la casa del cliente, situada en el barrio Arguello.

Cuando la Policía allanó la propiedad de García, encontró un cuerpo en avanzado estado de descomposición enterrado en los fondos de la vivienda y tras un análisis de ADN, se determinó que era Machado.

En tanto, sobre un colchón de la cama del acusado se encontraron manchas de sangre que -según los análisis practicados- también pertenecían a la prostituta.

Pese a esas pruebas contundentes, los integrantes de la Cámara Sexta del Crimen absolvieron a García, por no poder determinar -a raíz del deterioro del cadáver- si había sido o no asesinada.