El Pronunciamiento de Urquiza contra Rosas
El Pronunciamiento de Urquiza contra Rosas Foto: Foto generada con IA Canal 26

El 1.º de mayo de 1851, en la plaza principal de Concepción del Uruguay, se produjo uno de los quiebres políticos más decisivos del siglo XIX argentino. Ese día, ante un acto público cuidadosamente planificado, se leyó el Pronunciamiento del gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, contra el hombre que desde hacía más de dos décadas concentraba el poder real de la Confederación Argentina: Juan Manuel de Rosas.

No se trató solo de un documento administrativo ni de un gesto aislado. Fue una ruptura abierta, estratégica y con consecuencias continentales. Para muchos federales, aquel pronunciamiento marcó el inicio de una traición. Para otros, fue el primer paso hacia la organización nacional largamente postergada.

El contexto: poder concentrado y provincias postergadas

Desde 1835, Rosas ejercía su segundo gobierno en Buenos Aires con la suma del poder público, delegada formalmente por la Sala de Representantes. Además, las provincias le habían confiado la conducción de las relaciones exteriores, una potestad clave en un momento marcado por conflictos internacionales, bloqueos comerciales y guerras regionales.

Retrato de Juan Manuel de Rosas, historia argentina
Retrato de Juan Manuel de Rosas, historia argentina

Sin embargo, hacia fines de la década de 1840, el sistema comenzó a mostrar grietas. La persistencia del bloqueo anglo-francés, la prolongada Guerra Grande en el Uruguay y el estancamiento institucional despertaron malestar entre varios caudillos federales. Entre ellos, Urquiza, un estanciero próspero, militar experimentado y gobernador de una provincia clave por su ubicación estratégica y su producción ganadera.

El texto del Pronunciamiento y su significado político

El Pronunciamiento leído en Concepción del Uruguay anunciaba que Entre Ríos reasumía el manejo de sus relaciones exteriores y dejaba sin efecto la delegación en Rosas. Además, Urquiza reclamaba la convocatoria a un Congreso General Constituyente, algo que Rosas había postergado sistemáticamente, argumentando que el país no estaba en condiciones de sancionar una Constitución.

Plaza Francisco Ramírez.  Foto: Instagram @turismoconcepciondeluruguay
Plaza Francisco Ramírez. Foto: Instagram @turismoconcepciondeluruguay

La elección del 1.º de mayo no fue casual: era el aniversario de la sanción de la Constitución de 1819, un símbolo del debate inconcluso sobre la organización nacional. Tampoco lo fue el escenario: Concepción del Uruguay era un centro político e intelectual del Litoral, con fuerte presencia militar y vínculos comerciales con el exterior.

De la ruptura interna a la alianza internacional

El paso decisivo llegó el 29 de mayo de 1851, cuando en Montevideo se firmó una alianza entre Brasil, la República Oriental del Uruguay y la provincia de Entre Ríos. El acuerdo establecía acciones conjuntas contra Rosas y su aliado oriental, Manuel Oribe, líder del Partido Blanco y protagonista central del prolongado sitio de Montevideo.

Para los rosistas, este pacto confirmó la peor sospecha: Urquiza no solo se había rebelado políticamente, sino que estaba dispuesto a asociarse con potencias extranjeras, incluso con el Imperio del Brasil, histórico rival regional. Desde ese momento, la acusación de traición quedó instalada en el discurso político.

El Ejército Grande y la caída de Rosas

Con el respaldo de esa alianza, Urquiza organizó el Ejército Grande, una fuerza multinacional integrada por tropas entrerrianas, correntinas, orientales y brasileñas. En diciembre de 1851 cruzó el río Paraná y avanzó sobre Buenos Aires.

Justo José Urquiza, presidente de la Confederación
Justo José Urquiza, presidente de la Confederación

El desenlace llegó el 3 de febrero de 1852, en la Batalla de Caseros, donde Rosas fue derrotado y poco después partió al exilio en Inglaterra. El hombre que había dominado la política argentina durante más de veinte años caía sin retorno.

¿Traición o fundador del orden constitucional?

Tras Caseros, Urquiza impulsó el Acuerdo de San Nicolás y promovió la sanción de la Constitución Nacional de 1853, convirtiéndose luego en el primer presidente constitucional de la Confederación Argentina en 1854. Paradójicamente, sería cuestionado más tarde por Buenos Aires, la misma provincia que antes había sostenido a Rosas.

El Pronunciamiento de 1851 sigue siendo, hasta hoy, uno de los episodios más polémicos de nuestra historia. ¿Fue Urquiza un traidor al federalismo rosista o el dirigente que se animó a romper un orden personalista para construir un Estado moderno?

A más de 170 años, la escena de aquella plaza entrerriana continúa interpelando al presente. Porque en la historia argentina, las traiciones y las fundaciones suelen nacer del mismo acto.