Cementerio del Sud: el misterio sanitario de 1874 que hoy investiga la ciencia
Ruinas, epidemias y ciencia: el Cementerio del Sud (1874–1919) revive en San Andrés de Giles con arqueólogos y muestras enviadas al Pasteur.

A poco más de 100 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, hay un lugar donde el tiempo parece haberse detenido: el Cementerio del Sud de San Andrés de Giles. Nació en plena Argentina de epidemias, cuando el miedo al contagio y las ideas higienistas empujaron a construir cementerios lejos del centro urbano. Y, más de un siglo después de su cierre, vuelve a hablar: bioarqueólogos trabajan en bóvedas y nichos, recuperan materiales y hasta enviaron muestras al Instituto Pasteur para intentar detectar rastros patógenos compatibles con enfermedades como cólera, viruela o fiebre amarilla.
Un cementerio “nuevo” para una crisis sanitaria vieja
La historia del Cementerio del Sud empieza en un contexto que hoy suena tristemente familiar: una suba abrupta de muertes y una urgencia sanitaria que desbordaba lo existente. La literatura académica sobre el sitio señala que su construcción se relacionó con epidemias de fiebre amarilla y cólera, que elevaron la mortalidad y aceleraron decisiones de infraestructura pública. En paralelo, Buenos Aires vivía su propia pesadilla: en 1871, la fiebre amarilla causó una catástrofe demográfica y forzó cambios urbanos y sanitarios. Y el cólera, por su parte, ya había golpeado al país en oleadas durante el siglo XIX, favorecido por guerras, transporte y precariedad sanitaria.
Lunes de Pascua de 1874: la habilitación del “Cementerio Viejo”
Según documentación local difundida por el municipio y una guía patrimonial en PDF, la habilitación del Cementerio del Sud ocurrió un Lunes de Pascua de 1874, a unas “30 cuadras” del templo parroquial, en una época en la que se buscaba alejar enterratorios de zonas pobladas por criterios sanitarios. La idea venía madurando desde 1872, y la obra se dio por terminada el 9 de noviembre de 1873, con un diseño pensado para durar y ordenar: muros, osario, depósito, pozo y portón.

Arquitectura en “varas” y un predio de una hectárea
El Cementerio del Sud no fue improvisado: se proyectó con medidas de época. La guía patrimonial describe un cuadrado de “cien varas por lado”, cercado por paredes de ladrillo de 1,80 m, con un cuarto de depósito “de azotea”, un osario, un pozo con brocal de hierro y un portón. Investigaciones patrimoniales lo ubican como un predio de alrededor de una hectárea, con sectores diferenciados: un centro de bóvedas familiares más monumentales, áreas con bóvedas más simples y nichos comunes de construcción austera. Ese diseño también habla de su época: la doctrina higienista reguló fuertemente los cementerios como parte del espacio público, vinculando salud, urbanismo y orden social.
Inmigración, símbolos y apellidos: un mapa social en piedra
Caminar por el Cementerio del Sud (cuando se habilitan visitas) no es solo ver ruinas: es leer una sociedad. La investigación científica y los relevamientos mencionan enterramientos de familias inmigrantes, en especial irlandesas e inglesas, además de españolas e italianas en menor medida, algo coherente con la historia migratoria de la región bonaerense. Los equipos recuperaron fragmentos de lápidas con inscripciones en español e inglés y cruces con iconografía irlandesa, piezas que funcionan como huellas de identidad y pertenencia. En materiales hallados también aparecen objetos que describen prácticas funerarias: ornamentos, herrajes y elementos decorativos asociados al duelo de fines del siglo XIX.
Cierre, abandono y vandalismo: la otra muerte del cementerio
El Cementerio del Sud funcionó como enterratorio entre 1874 y 1919, cuando su capacidad se agotó y la ciudad abrió un nuevo cementerio al norte (las fuentes ubican la transición entre 1918 y 1919). Pero el abandono no llegó de golpe: durante un tiempo, deudos y vecinos siguieron visitando el lugar, ayudando en su mantenimiento.

Luego, con la desaparición del cargo de cuidador en la década de 1970, el sitio quedó más expuesto al deterioro y al saqueo. Hay registros de robos de puertas, rejas y lápidas, daños a nichos y hasta sustracción de restos humanos, una violencia patrimonial que explica por qué el Cementerio del Sud es hoy también un caso de estudio sobre conservación y memoria. Incluso se señala una declaración local de “relevante valor histórico” (ordenanza mencionada en fuentes periodísticas) que no alcanzó para frenar el deterioro.
2016–hoy: arqueología, comunidad y ciencia forense
El giro más potente de esta historia ocurre en el presente. Desde 2016, el municipio convocó a equipos interdisciplinarios para iniciar una revalorización patrimonial e investigación científica de largo plazo, con relevamientos, prospecciones y acciones para minimizar el deterioro estructural. La Municipalidad informó tareas encabezadas por bioarqueólogos vinculados a UBA/CONICET, con estudiantes y especialistas, trabajando en bóvedas y nichos, y recuperando restos óseos y materiales para estudio. El dato que cambia el tono “místico” por uno histórico-científico: se enviaron restos patógenos hallados al Instituto Pasteur (Francia) para indagar si pueden asociarse a enfermedades epidémicas que se sospechan en la época, y también se derivaron materiales dentales para análisis en ámbitos académicos. En 2025, además, se presentó material audiovisual y muestras del “Proyecto Cementerio Sud”, una señal de que el caso dejó de ser un secreto local para convertirse en patrimonio compartido.

San Andrés de Giles: de oratorio a ciudad, y el tren como motor
Para entender por qué este cementerio importa, hay que mirar el territorio. La tradición fundacional de San Andrés de Giles remite a 1793 (donación de tierras) y a la consolidación comunitaria alrededor de un oratorio, con hitos que se conmemoran oficialmente. La llegada del ferrocarril en 1889 fue otro quiebre: potenció la economía, conectó producción y circulación, y ayudó a consolidar pueblos y estaciones en la zona. Finalmente, la localidad fue declarada ciudad en 1937, un dato que marca el pasaje de “pueblo” a centro urbano consolidado.

















