Un Voyager del Reino Unido. Foto: Real Fuerza Aérea Británica

Los vuelos de la Real Fuerza Aérea Británica (RAF) en el Atlántico Sur son fundamentales para mantener la presencia militar británica en la región, asegurar el reaprovisionamiento de las fuerzas asentadas en las Islas Malvinas y dar soporte a operaciones asociadas tanto a la Antártida como al control del espacio marítimo y aéreo del archipiélago reclamado por Argentina. En ese entramado, Chile juega un rol fundamental.

Lejos de tratarse de un episodio aislado, a lo largo de 2025 se fue afianzando un esquema de vuelos militares británicos en el Cono Sur, con recorridos que enlazan las Islas Malvinas con distintos puntos estratégicos de Sudamérica. En esta ocasión, el avión de reabastecimiento Airbus KC.Mk 2 Voyager operó desde la base Monte Agradable, en las Islas Malvinas, realizó maniobras asociadas a vuelos británicos en la Antártida y finalizó con una escala en una base militar de la Fuerza Aérea de Chile.

Cronograma de vuelo del Airbus KC.Mk 2 Voyager desde Malvinas, Antártida y Chile. Foto: Flightradar24

La aeronave fue vista en instalaciones militares vinculadas a la Fuerza Aérea de Chile. Ese viaje, sin embargo, fue parte de una operación más amplia: días antes, el mismo avión había despegado varias veces desde Monte Agradable sin informar públicamente su destino. Esos movimientos coincidieron con la actividad de otro avión militar británico, un Airbus A400M, que estuvo volando durante largos períodos sobre la Península Antártica. Incluso pasó por una zona cercana a una base argentina, muy próxima a una base británica en la región.

La coincidencia de ambos vuelos no parece casual. El primer avión se utiliza principalmente para reabastecer a otros aviones en el aire, mientras que el segundo cumple tareas de transporte militar. Que ambos hayan operado al mismo tiempo en el área antártica sugiere una misión coordinada de apoyo logístico y planificación.

Desde la mirada argentina, lo delicado no pasa solo por lo técnico. Que aviones militares británicos asociados al esquema de Malvinas operen en la Antártida y sobrevuelen una base argentina, incluso si es solo durante maniobras de espera, tiene un peso político inevitable. Esa interpretación se refuerza cuando el recorrido se completa con una escala en una base militar chilena, lo que sugiere la existencia de una red de apoyo regional que va más allá del archipiélago.

Reino Unido y Chile, socios cada vez más cercanos

El acercamiento entre Londres y Santiago en el Atlántico Sur responde a la consolidación de una red estratégica británica que combina intereses económicos con objetivos de proyección militar en la región.

En este escenario, el puerto de Punta Arenas se consolida como un punto estratégico. En los últimos años, la ciudad brindó apoyo logístico a operaciones británicas en la Antártida, recibiendo buques de la Royal Navy, como el HMS Protector, y vuelos de aeronaves militares, entre ellas el Airbus A400M Atlas en la Base Aérea de Chabunco.

Chile y Reino Unido refuerzan su alianza militar. Foto: Fuerza Aérea de Chile.

La relevancia de Chile para la estrategia británica es central, ya que el país europeo basa su despliegue en una red logística flexible que aprovecha aeropuertos y puertos de la región sin necesidad de establecer nuevas bases permanentes.

Esta operatoria garantiza al Reino Unido una proyección sostenida que se complementa con la infraestructura militar consolidada en las islas, donde mantiene cazas Eurofighter Typhoon, tropas, patrulleros como el HMS Forth y modernos sistemas de defensa aérea.