Las calles de La Habana, capital de Cuba.
Las calles de La Habana, capital de Cuba. Foto: Reuters

“La izquierda ha fracasado”. El diario alemán Süddeutsche Zeitung tituló así un artículo que analiza los últimos sucesos en Venezuela, Cuba, Colombia y Chil. “Desde hace un mes, Venezuela ya no está gobernada por Nicolás Maduro, pero eso no es motivo de celebración. El precio fue demasiado alto”, señala.

Y añade: “Al mismo tiempo, con ese proceder, el actual Gobierno de Estados Unidos ha logrado en muy poco tiempo más que en toda una década anterior: en Caracas están siendo liberados cientos de presos políticos, se está preparando una amnistía y figuras importantes de la oposición están criticando públicamente al nuevo y viejo régimen en Caracas”.

“Que esto no fuera posible durante tanto tiempo también es un fracaso de los antiguos aliados del régimen chavista. Durante años, los líderes de izquierda de Brasil, México y Colombia dieron rienda suelta al cada vez más dictatorial gobernante de Caracas. En lugar de distanciarse claramente de él, hubo, como mucho, algunas críticas tibias”, expresa la nota que apunta contra la izquierda en América Latina, y agrega que “sucedió como suele ocurrir: mientras las transgresiones de los oponentes políticos se denuncian enérgicamente, los fracasos dentro del propio bando se reciben con un silencio ensordecedor”.

En tanto, explica que esta situación también se observa en Cuba, donde “revolucionarios de izquierda, con los mejores motivos, derrocaron a un dictador, hasta que su propio régimen degeneró en una dictadura”.

Las desafortunadas alianzas con regímenes como los de Venezuela o Cuba ejemplifican una paradoja de los políticos de izquierda en América Latina: suelen allanar el camino para reacciones cada vez más radicales.

Las calles de La Habana, capital de Cuba. Foto: Reuters

"Esto se puede observar en el brutal resurgimiento de la Doctrina Monroe con Donald Trump, o en las victorias electorales de políticos de extrema derecha”, suma el texto, donde destaca el caso de Colombia, donde “el presidente izquierdista Gustavo Petro quería lograr la ‘Paz Total’”.

“Para ello, el Estado depuso las armas; se suponía que las negociaciones con narcotraficantes y exguerrilleros resolverían los conflictos. La idea era ciertamente acertada, pero, en la práctica, el enfoque de Petro fracasó. Los aliados de Venezuela allanaron el camino para la mano dura de Estados Unidos”, dispara.

El bloque de derecha Latinoamericano

“Estados Unidos intenta forjar una nueva alianza en América Latina como contrapeso a los países BRICS. Milei es uno de sus aliados”, escribe, por su parte, el diario Die Tageszeitun.

Y apunta: “El presidente argentino, Javier Milei, es la cabeza de puente de Donald Trump en Sudamérica. A través de Milei, se busca contrarrestar el avance de China y asegurar el acceso a los recursos naturales.

“Con un swap (o intercambio de obligaciones de pago) de 20.000 millones de dólares, Trump había salvado a Milei de caer en quiebra, pero lo obligó a una situación de dependencia financiera. Si Trump retirara esta protección financiera, Milei se vería en serios problemas. Ni siquiera sus éxitos electorales, que demuestran su supuesta fuerza, pueden cambiar nada de esto”, suma.

Javier Milei y Donald Trump. Foto: REUTERS

“Milei trabaja actualmente en la formación de un bloque aún sin nombre de diez Gobiernos latinoamericanos de derecha. Con esto, el libertario de derecha busca subrayar su pretensión de liderazgo regional dentro del campo de la derecha y asegurarse un trato preferencial del presidente estadounidense”, suma el artículo.

Y añade: “Milei no solo es la cabeza de puente para contrarrestar el poder extranjero de China en la región, sino también para contener la hegemonía regional de Brasil. Brasil es, por mucho, el peso pesado económico y político de América Latina”.