La tendencia que revela el declive de Sudáfrica: el detrás de los retrocesos de los últimos 15 años
Sudáfrica, después del apartheid, pasó de la esperanza con Mandela a una de las mayores crisis de desigualdad del mundo. Más del 60% de su población vive bajo el umbral de la pobreza, el desempleo alcanza al 33% —con fuerte impacto juvenil— y la desigualdad vuelve a marcar el presente de un país que alguna vez fue promesa de progreso.
Sudáfrica ha vivido a lo largo de su historia grandes cambios y momentos sumamente intensos que la ubicaron en boca de todos. Común era ver en la década del ‘70, principalmente con la revuelta de Soweto de 1976, a un país sumido en la revolución, las guerras civiles, sangre regada en las calles y, principalmente, mucha confusión.
Sin hacer un análisis pormenorizado de las cuestiones que llevaron a ello ni de lo que sucede en la actualidad, sí hay que decir que por Sudáfrica han pasado personajes de suma trascendencia como Nelson Mandela, Premio Nobel de la Paz en 1993, y el arzobispo Desmond Tutu, también galardonado con esta distinción que supo ser otro de los pilares fundamentales del fin del apartheid para el año 1994, con la presidencia del propio Mandela.
Sudáfrica hoy, una de las naciones más desiguales del mundo: ¿qué pasó?
Sudáfrica supo vivir años de completa segregación racial (más de cuatro décadas), una situación que difícilmente se haya padecido en otras partes del mundo con la intensidad que se sufrió en este país africano.
Para los ‘90, ya con la liberación de Mandela consumada, su presidencia y el Mundial de Rugby de 1995 en sus tierras, la realidad de este país que tiene a Ciudad del Cabo, Pretoria y Johannesburgo como ciudades principales fue otra muy distinta a la que se vivió años atrás y donde tuvo uno de los puntos más álgidos y terribles del apartheid justamente en los ‘70 y ‘80.
Sudáfrica pudo mantener esa “primavera” en la década del ‘90, 2000 e inicios del 2010, coincidiendo también con el Mundial de la FIFA que se organizó ese mismo año en sus tierras, último evento deportivo de magnitud visto por el propio Mandela y que tuvo lugar allí porque el mundo consideraba a Sudáfrica como uno de los países “más evolucionados” del continente negro.
La tendencia que muestra el deterioro de Sudáfrica
Lo cierto es que, desde que acabó el apartheid, Sudáfrica pasó de ser una promesa del desarrollo a un país con una crisis estructural profunda. Así lo demuestran ciertas imágenes donde se hace una comparativa con 15 años atrás, y se puede ver el deterioro que, en líneas generales, padece el país.
Hoy Sudáfrica se levanta como una de las naciones más desiguales del mundo, con entre el 60% y el 63% de la población bajo el umbral de la pobreza y un 33% de desempleo -el 62% de ese 33% es desempleo juvenil-.
Inclusive, la pobreza ha aumentado desde el 2010 debido a la crisis energética crónica que sufre, la corrupción estructural y el crecimiento demográfico superior al económico, con un claro desequilibrio en la posesión de tierras y recursos.
En definitiva, Sudáfrica vuelve a vivir la misma pesadilla que tiempo atrás, donde el 10% de la población controla el 80% de la riqueza del país. Una pesadilla que se ve reflejada en su realidad, de la cual no puede escapar, salvo que aparezca un nuevo Nelson Mandela quizá, algo poco probable que suceda.