Caso Epstein: la millonaria factura que pagó la realeza británica para evitar el juicio del príncipe Andrés
Cuatro años después del acuerdo con Virginia Giuffre, trascendió el origen de los fondos que permitieron evitar el juicio por el caso Epstein y que profundizaron la crisis interna en la monarquía británica.

A punto de cumplir 66 años y completamente apartado de la vida pública, Andrés Mountbatten-Windsor atraviesa uno de los capítulos más oscuros de su biografía. Sin funciones oficiales, sin respaldo institucional y relegado del núcleo activo de la monarquía británica, el hermano de Carlos III carga con una pregunta inevitable: ¿de dónde salió el dinero con el que evitó enfrentar un juicio por el caso Epstein?
Cuatro años después del acuerdo extrajudicial con Virginia Giuffre, trascendió el detalle de la ingeniería financiera que permitió cubrir los 14 millones de euros pactados. La cifra fue el blindaje que impidió que el asunto se ventilara en los tribunales de Nueva York, donde Giuffre lo había demandado por presuntos abusos sexuales cuando era menor de edad y formaba parte del entorno del financiero Jeffrey Epstein.

Según publicó el tabloide británico The Sun, el monto no salió exclusivamente del patrimonio personal del duque de York. Parte sustancial del dinero habría sido aportado por la fallecida Isabel II, que contribuyó con 8 millones de euros.
Otros 3 millones procederían del legado del príncipe Felipe, fallecido un año antes del acuerdo. Y, por último, 1,7 millones habrían sido facilitados por el entonces príncipe Carlos, actual rey. Una fuente citada por el medio aseguró que “Andrés no ha devuelto ni un céntimo”.
El acuerdo, cerrado en 2022, evitó que el caso llegara a juicio. En el comunicado oficial difundido en aquel momento no hubo admisión de culpabilidad, pero sí una declaración en la que el príncipe expresaba su pesar por la asociación con Epstein y reconocía el sufrimiento de las víctimas de abuso. Para la Casa Real, el pacto supuso frenar una exposición judicial que amenazaba con prolongarse durante meses y empañar el Jubileo de Platino de Isabel II.

“El dinero de la Familia Real compró su silencio, pero le negó a Virginia dar su versión en un juicio y la oportunidad de contar abiertamente su versión de lo sucedido”, apunta The Sun. La frase resume el dilema que rodeó la decisión: cerrar el escándalo con un pago millonario o arriesgarse a un proceso que hubiera sometido a la institución a un escrutinio global aún mayor.
En un primer momento, Andrés evaluó vender su chalet en Verbier, Suiza, como vía para reunir fondos. Sin embargo, la operación no generó el margen esperado y el plan resultó insuficiente para cubrir el monto exigido. La solución terminó siendo una combinación de recursos familiares. Como describió una fuente al mismo periódico, se tomó “un poco de aquí y un poco de allá”.
Las revelaciones no solo apuntan a la financiación del acuerdo, sino también a tensiones internas. “Andrés mintió a su propia familia sobre el alcance de su relación con Jeffrey Epstein”. La misma fuente añadió: “Creyeron sus mentiras y le ayudaron a intentar solucionar el problema. Su propia madre quedó desconsolada por el escándalo, pero no podía soportar el destierro de Andrés, que seguía siendo su amado hijo”.

Los tres encuentros de Virginia con Andrés Mountbatten-Windsor
Las acusaciones de Giuffre se centraban en tres encuentros con el príncipe cuando ella tenía 17 años. Una fotografía tomada en Londres, en la residencia de Ghislaine Maxwell (condenada a 20 años de prisión por tráfico sexual), mostró al duque con el brazo alrededor de la joven, imagen que se convirtió en símbolo del escándalo. Andrés siempre negó haber mantenido relaciones con ella y afirmó no recordarla.
El caso tomó un giro aún más dramático cuando Virginia Giuffre se quitó la vida el pasado abril, a los 41 años. Poco después se publicó su libro de memorias, en el que relataba los abusos sufridos.
Mientras tanto, la situación del exduque se deterioró dentro de la propia familia real. Correos electrónicos filtrados el año pasado sugirieron que el contacto con Epstein habría continuado después de 2010, fecha en la que Andrés sostenía haber cortado vínculos tras la primera condena del financista por prostitución de una menor. La reacción de Carlos III fue inmediata: le retiró el título de príncipe y lo desalojó de Royal Lodge, la residencia que ocupaba.

Actualmente, sin agenda oficial ni rol público, Andrés Mountbatten-Windsor enfrenta un periodo marcado por el aislamiento. El acuerdo de 14 millones evitó un juicio que podría haber expuesto detalles incómodos ante un tribunal, pero no logró disipar el peso de las sospechas ni cerrar definitivamente una herida que sigue dejando resabios sobre la monarquía británica.















