Jeffrey Epstein.
Jeffrey Epstein. Foto: Reuters.

La publicación de nuevos documentos vinculados al caso de Jeffrey Epstein reactivó un debate que parecía amortiguado por el paso del tiempo. A casi siete años de la muerte del financiero estadounidense, su nombre continúa proyectando una sombra incómoda sobre figuras de poder político, empresarial y social, reabriendo interrogantes sobre el alcance real de su red de contactos.

En Noruega, la mención de la princesa Mette-Marit se inscribe en un escenario ya sensible para la Casa Real. La institución atraviesa uno de sus momentos más complejos debido al proceso judicial que enfrenta Marius Borg, hijo de la princesa, acusado de 38 delitos graves. La superposición de ambos frentes, uno estrictamente judicial y otro de carácter mediático, intensificó las críticas en un país donde la monarquía gozó históricamente de altos índices de aprobación.

Jeffrey Epstein mantuvo una estrecha amistad con la princesa heredera Mette-Marit hasta 2014. En 2026, los archivos de Epstein, recién publicados, mostraron un amplio contacto entre Mette-Marit y Epstein durante varios años, y que ella aparece mencionada más de mil veces en ellos. Foto: Archivo.

El foco en Suecia: la supuesta obsesión de Epstein con la princesa Magdalena

En paralelo, los nombres de Mette-Marit y de la princesa Sofía de Suecia circularon en medios europeos a partir de la revisión de archivos. Sin embargo, distintas versiones periodísticas coinciden en que el interés más persistente atribuido al financista no estaba dirigido hacia ellas, sino hacia la princesa Magdalena de Suecia, hija menor de los reyes Carlos Gustavo y Silvia.

La historia se remonta a los años en que Magdalena residía en Nueva York, una etapa marcada por cambios personales tras la cancelación de su compromiso con Jonas Bergström. En la ciudad estadounidense, lejos del foco constante de la prensa sueca, colaboraba con la World Childhood Foundation, organización creada por su madre y dedicada a la protección de la infancia. Allí inició además una nueva etapa personal que más tarde la llevaría a formar familia con Chris O’Neill.

Princesa Magdalena de Suecia. Foto: Pinterest.

Según el periodista Ian Halperin, autor de “Controversy: Sex, Lies and Dirty Money by The World’s Powerful Elite”, fue en ese período cuando Epstein habría desarrollado una fijación por la princesa. En declaraciones publicadas por la revista Svensk Dam, el autor sostuvo: “Cuando Magdalena vivía en Nueva York, él decía que era la persona de la realeza más sexy del mundo y estaba obsesionado con ello”.

El relato incluye afirmaciones más inquietantes. “Conozco varios detalles sobre cómo él quería tenerla mientras vivía en Nueva York, e incluso hizo que sus empleados la espiaran en secreto”, aseguró Halperin. De acuerdo con su versión, el financista llegó a comentar que la iba “a conseguir” y conservaba numerosas fotografías obtenidas por terceros.

Princesa Magdalena de Suecia. Foto: Pinterest.

Hasta el momento, no existen pruebas públicas que indiquen que Magdalena haya tenido contacto o relación con Epstein. Las versiones difundidas describen una obsesión unilateral, nunca correspondida por la princesa.

Actualmente radicada en Suecia, Magdalena mantiene una agenda institucional activa (incluida su presencia habitual en la ceremonia de entrega de los Premios Nobel) y desarrolla proyectos empresariales propios, como su firma cosmética en colaboración con la compañía suiza Weleda.

En este caótico y delicado contexto para las monarquías europeas, el caso vuelve a demostrar que la sola mención dentro del universo Epstein continúa teniendo un fuerte impacto simbólico, incluso cuando no existen evidencias de vínculo directo.