Reino Unido y otros aliados europeos analizan aumentar las sanciones contra Rusia por considerar que asesinó a Alexéi Navalny
El opositor ruso de Vladímir Putin murió el 16 de febrero de 2024 tras ser envenenado con una rara toxina de ranas venenosas de Sudamérica mientras cumplía condena en una prisión de Siberia.
El Reino Unido, junto con otros cuatro países (Suecia, Francia, Países Bajos y Alemania), sostiene que Rusia fue la responsable del asesinato del opositor al Kremlin, Alexéi Navalny en febrero de 2024, quien murió envenenado por una extraña toxina de ranas venenosas de Sudamérica. Por ese motivo, evalúa impulsar “una acción coordinada” de sanción contra Moscú.
Así lo informó la ministra de Exteriores británica, Yvette Cooper, a raíz de la muerte en prisión del líder opositor ruso, quien falleció por causa de un envenenamiento con epibatidina.
Tras este anuncio hecho el sábado, este domingo Londres confirmó que evalúa endurecer sus sanciones contra Rusia por considerar que el Kremlin estuvo detrás del asesinato de Navalny.

“Seguimos considerando una acción coordinada, incluyendo el aumento de las sanciones contra el régimen ruso. Como saben, hemos estado trabajando en esto como parte de nuestra respuesta a la brutal invasión de Ucrania, donde también se acerca el cuarto aniversario de dicha invasión”, sostuvo Cooper en diálogo con la cadena BBC.
Presión contra Moscú de los aliados europeos
Según la jefa de la diplomacia del Reino Unido, la mejor manera de meter presión a Rusia es a través del trabajo conjunto de los aliados europeos. En ese sentido, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, recalcó que su país sigue buscando “la verdad sobre la muerte de Navalny”.
“Otra cosa que diría específicamente sobre Alexéi Navalni es que una de sus palabras fue ‘di la verdad, divulga la verdad’, porque es el arma más peligrosa de todas”, destacó.

Hay que recordar que tanto el Reino Unido como Suecia, Francia, Países Bajos y Alemania afirman que el opositor ruso de 47 años al momento de su muerte fue envenenado, tal como se comprobó con los laboratorios que se hicieron de su cuerpo, donde se detectó la presencia de epibatidina. Estas muestras fueron tomadas poco después de su muerte en la prisión IK-3 de Jarp, en Siberia, donde cumplía condena por su posición contraria al gobierno de Vladímir Putin y por haber organizado protestas contra él.
La posición de los cinco países europeos sostiene que “Rusia tenía los medios, el motivo y la oportunidad de administrarle el veneno al líder opositor ruso”.
Asimismo, añadieron que la toxina detectada en su cuerpo está catalogada como arma química según la legislación internacional.
Autoridades científicas occidentales señalan que esta neurotoxina es 200 veces más potente que la morfina y puede causar dificultad respiratoria, convulsiones, parálisis y una muerte extremadamente dolorosa en cuestión de 30 minutos.
A su vez, se detalla que la epibatidina “no se encuentra de forma natural en Rusia”, lo que refuerza la teoría de que fue utilizada deliberadamente como un agente externo.
Alexéi Navalny, abogado de formación y una de las figuras más visibles de la oposición rusa por su lucha contra la corrupción, fue detenido en enero de 2021 cuando regresó a Moscú. Volvía desde Alemania, donde había recibido tratamiento tras sufrir un presunto envenenamiento que generó fuerte repercusión internacional.
Tras su arresto, fue trasladado a la colonia penitenciaria IK-3 de Jarp, apodada “Lobo Polar”, considerada una de las cárceles más remotas y severas del sistema penitenciario ruso. El establecimiento se encuentra en la región ártica de Yamalia-Nenetsia, una zona marcada por temperaturas extremas, aislamiento geográfico y condiciones climáticas hostiles durante gran parte del año.

Diversas organizaciones de derechos humanos y reportes independientes han señalado reiteradas denuncias sobre malos tratos y condiciones de detención extremadamente duras en este penal de máxima seguridad, al que suelen ser enviados reclusos considerados de alto perfil o especialmente sensibles para las autoridades.
Cabe destacar que desde el Gobierno ruso sostienen que Navalny murió por causas naturales, y que su fallecimiento se debió a una combinación de enfermedades como pancreatitis y colecistitis, y a una arritmia cardíaca tras una caminata, lo que descarta cualquier naturaleza criminal en su deceso.













