No es Afganistán ni Irak: un exagente de la CIA reveló cuál es el país más peligroso del mundo en 2026
John Kiriakou, quien trabajó en la agencia entre 1990 y 2004, explicó que no existe un único foco de peligro global, sino múltiples zonas críticas. Sin embargo, indicó que una nación lo sorprendió, de forma cada vez más negativa, durante sus cinco visitas.
El exagente de la CIA, John Kiriakou, calificó a Yemen como “el país más peligroso del mundo” en la actualidad, una evaluación basada según su experiencia operativa en decenas de territorios considerados de alto riesgo.
El exfuncionario, que trabajó en la agencia entre 1990 y 2004 y luego se desempeñó como jefe de Operaciones Antiterroristas en Pakistán tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, expuso su análisis en una entrevista con el medio británico ‘LADbible’.
Kiriakou sostuvo que no existe un único foco de peligro global, sino múltiples zonas críticas, y mencionó además a Somalia, Gaza y Afganistán, así como determinadas regiones paquistaníes, entre los entornos más volátiles. “Hay que dormir con un ojo abierto”, advirtió, al describir contextos donde la seguridad puede deteriorarse sin previo aviso.
Como ejemplo, relató que visitó Yemen en cinco ocasiones y que la situación empeoró en cada viaje. En su última estadía, dijo que el nivel de amenaza era tal que los visitantes extranjeros solo podían hospedarse en un hotel protegido por un muro de diez metros diseñado para resistir explosiones.
La gravedad del escenario quedó expuesta aún más cuando, un día después de su llegada, seis diplomáticos de Corea del Sur fueron emboscados y asesinados camino al alojamiento, y días más tarde corrieron la misma suerte oficiales enviados a investigar el ataque. Tras esos hechos, Seúl cerró su embajada y retiró a su personal.
El complejo historial de John Kiriakou
La trayectoria del exagente estuvo marcada por destinos vinculados a conflictos y operaciones sensibles. Especialista en Medio Oriente, fue asignado a Irak y llegó a elaborar una biografía clasificada del exdictador Saddam Hussein. También cumplió funciones en Arabia Saudita, Baréin y Kuwait, inicialmente como analista.
Tras los atentados contra el Pentágono y el World Trade Center, se ofreció como voluntario para operaciones en Afganistán y luego fue destinado a Pakistán con la misión de capturar integrantes de Al-Qaeda. En ese contexto, participó en el operativo que terminó con la detención de Abu Zubaydah, considerado entonces uno de los principales dirigentes de la red.

Años después, Kiriakou se convirtió en denunciante de los métodos de interrogatorio de la agencia, a los que calificó como tortura.
En 2012, fue condenado por filtrar información clasificada y cumplió una pena de 30 meses de prisión. Pese a las consecuencias personales, afirmó no arrepentirse y sostuvo que su decisión respondió a motivos éticos.
Según analistas, su relato ilustra tanto la complejidad de las operaciones encubiertas como los factores que contribuyen a la inestabilidad persistente en distintas regiones que él identifica como las más peligrosas del planeta.












