El FMI presiona a China para que reduzca los subsidios industriales y cambie su modelo económico
Para el Fondo Monetario Internacional (FMI), este esquema tiene un costo elevado en términos fiscales y productivos.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a poner el foco sobre la estrategia de crecimiento de China y le recomendó aplicar un recorte drástico en los apoyos estatales a su sector industrial. Según el organismo, esas políticas generan distorsiones internas, alimentan las tensiones comerciales y frenan el desarrollo de un modelo más equilibrado basado en el consumo.
En su última evaluación económica, el organismo calculó que las subvenciones y beneficios vinculados a la política industrial del gigante asiático rondan el 4% del Producto Bruto Interno, una proporción muy superior a la de otras grandes economías. La sugerencia es reducir ese volumen a la mitad en los próximos años.

El respaldo estatal se canaliza a través de múltiples herramientas: transferencias directas, ventajas fiscales, acceso preferencial al crédito y fondos de inversión con participación pública orientados a sectores considerados estratégicos, sobre todo en manufacturas tecnológicas.
Para el FMI, este esquema tiene un costo elevado en términos fiscales y productivos. El informe advierte que el exceso de estímulos provoca una asignación ineficiente de recursos y sobrecapacidad industrial, lo que incluso podría estar restándole cerca de dos puntos al crecimiento potencial del país.
Crecimiento apoyado en exportaciones y demanda interna débil
La economía china mantiene un ritmo de expansión cercano al 5, impulsado principalmente por el sector externo, mientras el consumo doméstico sigue sin recuperarse y la inflación se mantiene en niveles muy bajos. Ese desequilibrio, según el organismo, refuerza la dependencia de las ventas al exterior y presiona a la baja los precios a nivel global.
El resultado es un aumento del superávit comercial y el envío de grandes volúmenes de productos a los mercados internacionales, lo que alimenta los reclamos de socios comerciales y eleva el riesgo de nuevas barreras arancelarias.

Tensiones comerciales y temor a represalias
El FMI alertó que la combinación entre subsidios, sobreproducción y exportaciones a precios muy competitivos puede derivar en conflictos comerciales más intensos. En ese escenario, varios países podrían responder con medidas de defensa para proteger sus industrias, lo que impactaría en las cadenas globales de suministro.
Además, el organismo insiste en que la segunda economía del mundo ya no puede sostener su expansión apoyándose únicamente en el comercio exterior y la inversión pública. Como alternativa, el Fondo plantea una batería de cambios estructurales:
- Reducir la inversión pública dirigida a sectores industriales específicos.
- Incrementar el gasto social para fortalecer la red de protección y estimular el consumo.
- Aplicar políticas monetarias más flexibles.
- Resolver la crisis del sector inmobiliario.
El objetivo es avanzar hacia un modelo donde el crecimiento dependa más de la demanda interna y menos de los estímulos estatales y las exportaciones.
El diagnóstico del FMI se inscribe en una discusión más amplia sobre los desequilibrios de la economía china. El organismo considera que el esquema actual basado en industria, inversión pública y ventas al exterior muestra signos de agotamiento y puede profundizar las presiones deflacionarias si no se introducen reformas.
Desde China, las políticas industriales son defendidas como una herramienta clave para garantizar la autonomía tecnológica y sostener la competitividad global.
















