Ambos, Andrés y Sarah, enfrentan un incierto futuro fuera de los círculos de poder.
Ambos, Andrés y Sarah, enfrentan un incierto futuro fuera de los círculos de poder. Foto: Imagen generada con IA para Canal26.com.

La figura de Sarah Ferguson, ex esposa de expríncipe Andrés, vuelve a ser noticia en el Reino Unido, esta vez marcada por la incertidumbre sobre su paradero y por el complejo escenario financiero y reputacional que enfrenta tras el escándalo que salpicó a la familia real británica por sus vínculos con Jeffrey Epstein.

A sus 66 años, la ex duquesa de York atraviesa uno de los momentos más delicados de su vida pública. Tras perder privilegios y quedar fuera del Royal Lodge, su situación económica quedó bajo la lupa. Documentos liberados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos confirmaron que, luego de su divorcio, recibió apoyo financiero de Epstein durante 15 años para afrontar deudas personales, un dato que profundizó el daño reputacional.

Sarah Ferguson. Foto: Reuters.
Sarah Ferguson enfrenta un fuerte daño reputacional tras ser vinculada con el financista estadounidense Jeffrey Epstein, quien la habría financiado durante 15 años para "saldar deudas" tras su divorcio. Foto: Reuters.

¿Dónde está Sarah Ferguson?

El silencio en torno a su ubicación alimentó aún más las especulaciones. Desde el 25 de septiembre no se la ha visto públicamente. Días antes se encontraba en los Emiratos Árabes Unidos acompañando a su hija, la princesa Eugenia, quien participaba en una feria de arte internacional.

Desde entonces, distintas versiones circularon en los principales medios de comunicación británicos: algunos sostienen que podría estar en los Alpes suizos; otros, que habría viajado a Australia para refugiarse en la residencia rural de su hermana.

En paralelo, crecen las señales de fragilidad emocional. “Fergie se encuentra en un mal momento y siente que todo el mundo la persigue”, admitieron sus amigos este jueves, coincidiendo con la detención de Andrés Mountbatten-Windsor por supuesta “mala conducta” en un cargo público durante su etapa como enviado comercial. La presión mediática y el impacto del escándalo que involucra a su ex esposo habrían intensificado su aislamiento.

Sarah Ferguson fue despojada de su título, despedida de la televisión británica y apartada de múltiples organizaciones. Foto: Instagram / sarahferguson15.

Sobre el delicado presente que atraviesa, una fuente real declaró al Daily Mail: He estado hablando con algunos de sus amigos. Parece estar en un mal momento. Ha estado contando a la gente que está sufriendo mucho con su salud mental”.

“Pero al mismo tiempo, insiste en que quiere salir y empezar a ganar dinero de nuevo. No veo cómo lo va a hacer. Su marca es tóxica”, dijo, dando a entender la dicotomía que atraviesa la ex duquesa de York luego quedar excluida de todos sus trabajos y los proyectos de beneficencia que seguía de cerca.

En ese contexto, se especuló con la posibilidad de que publique un libro “revelador” sobre los vínculos de la familia real con Epstein. Sin embargo, esa alternativa habría sido descartada por su gente cercana.

A través de un correo electrónico enviado en 2011, Sarah Ferguson llamó “amigo fiel y supremo” a Epstein una vez que él salió de prisión, donde había cumplido condena por tráfico sexual de menores. Foto: Pinterest.

“Su mayor esperanza para generar ingresos es un libro revelador sobre cómo la amistad de su familia con Epstein lo ha destruido todo y ha sumido a la monarquía en una crisis. Pero aparentemente lo ha descartado. Además, podría acabar teniendo que contarle esa historia a la policía, a un juez y a un jurado, o a algún otro tipo de investigación, dijo la fuente real.

En medio del bochornoso momento, los Emiratos Árabes Unidos aparecen como una posible salida estratégica para Sarah. Allí, aseguran, el impacto del escándalo sería menor y la ex duquesa aún conservaría vínculos con círculos influyentes. Por lo tanto, la posibilidad de un “exilio dorado” no está descartada del todo.

En medio de la crisis que golpea a la monarquía británica desde hace años, la figura de Sarah Ferguson parece simbolizar las consecuencias personales de un entramado que todavía genera repercusiones políticas, judiciales y mediáticas. Su paradero sigue siendo incierto, pero el desgaste de su imagen pública es, por ahora, una realidad que ya se puede ver.