Cuatro años de guerra en Ucrania: claves del conflicto que amenaza con cambiar el orden mundial
Este 24 de febrero se cumplen cuatro años del inicio de la invasión de Rusia a Ucrania, un conflicto que comenzó como una ofensiva relámpago y se transformó en el conflicto bélico más grande en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Este martes 24 de febrero se cumple un nuevo aniversario del inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania un conflicto que, para algunos analistas del 2022, se podía prever como un enfrentamiento de escasos meses, pero que terminó extendiéndose en el tiempo y que a febrero de 2026 no tiene un claro devenir de los acontecimientos.
Cuatro años ya pasaron de la invasión a gran escala por parte de Rusia al este de Ucrania y que incluso en determinados tramos de la guerra se extendió territorialmente hasta llegar al centro del país y a su capital Kiev.

Guerra entre Rusia y Ucrania: ¿un enfrentamiento entre dos países o dos modelos diferentes de dominación?
Es difícil no retrotraerse a lo que sucedió décadas atrás y que acabó hace 35 años, que se conoció como uno de los períodos más oscuros de los tiempos recientes (después de la Segunda Guerra Mundial) y que fue el enfrentamiento entre dos bloques económicos, sociales y políticos enemistados -el capitalismo y el comunismo- representados en los Estados Unidos y la Unión de República Socialistas Soviéticas.
El parangón con la actual guerra entre Rusia y Ucrania no se parece en su totalidad a esa Guerra Fría, pero sí mantiene una lógica similar en el aspecto de que los protagonistas enfrentados son los mismos, Rusia y EE.UU. y que además no combaten directamente en territorio de alguno de ellos, sino que lo hacen en las tierras de un tercer país, como sucedió durante la mencionada Guerra Fría con los ejemplos de Vietnam, Corea, Afganistán e incluso la crisis de los misiles de Cuba, para nombrar algunos de ellos.
Lo cierto es que desde la Segunda Guerra Mundial, la actual guerra en Ucrania se ha consolidado como el mayor conflicto a gran escala en Europa. Ha pasado de una ofensiva rápida rusa a una guerra de desgaste prolongada y ya contabiliza un altísimo costo humano.
También la guerra ruso-ucraniana ha sido el escenario para la transformación tecnológica en el campo de batalla. Apareció el uso intensivo de drones (no tripulados) como una forma constante de ataque y las noticias se multiplicaron día tras día sobre cuántos drones derribaron las fuerzas defensivas de cada país y sobre los daños que hacían aquellos que no eran derribados.

Causas del conflicto: la dimensión geopolítica, un asunto de vital relevancia
Por supuesto, la guerra entre Rusia y Ucrania también tiene que definirse en cuestiones geopolíticas. Una de ellas está relacionada con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la seguridad. En ese sentido, Rusia justifica su “operación militar especial” como una forma de impedir que Ucrania se integre a la OTAN.
No hay que soslayar que si Ucrania formase parte de este organismo internacional, por la obligatoriedad de uno de sus postulados, el resto de los países miembros de la OTAN se verían obligados a defenderla bélicamente de cualquier agresión. Dicho en otras palabras: Europa se vería obligada a declararle la guerra a Rusia.

La disputa territorial es otro de los ejes centrales del conflicto. La negativa de Kiev de reconocer la independencia de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk despertó parte de la belicosidad. Es que Rusia exige que se le reconozca la soberanía sobre la península de Crimea, uno de los sitios de mayor disputa y donde podría lograr el control sobre el Mar Negro, además de las provincias que actualmente ocupa de manera parcial.

No hay que desestimar los efectos contrarios que ha ocasionado la guerra. Rusia en todo momento ha querido deslegitimar al gobierno del presidente ucraniano Volodímir Zelenski, pero su estrategia ha generado el efecto contrario en gran parte de la población, además del apoyo (a veces con vaivenes) de Occidente. En líneas generales, la identidad ucraniana se ha vuelto fortalecida con el correr de los años de lucha.
Cronología de la guerra entre Rusia y Ucrania: hitos principales
- 24 de febrero de 2022: el inicio de la invasión. Rusia lanzó un ataque multidireccional. Se tomaron ciudades como Jersón y Mariúpol, aunque fracasó en su intento por tomar Kiev, lo que obligó a retirarse del centro de Ucrania para concentrar sus ataques en el este, en la zona del Donbás.
- 2023: ofensivas, contraofensivas y la guerra del desgaste. El conflicto se centró en los frentes orientales de Ucrania. Rusia comenzó con sus ataques sistemáticos contra la infraestructura energética ucraniana con el fin de quebrar la resistencia de la población, principalmente en los meses invernales.
- 2024-2025: se intensifica la revolución tecnológica. La guerra transformó el combate tradicional, incorporando el uso masivo de drones, lo que alteró las tácticas tradicionales de combate.
- 2026: la situación actual. Ya son cuatro años de guerra ininterrumpida (por más que haya habido aislados períodos de alto el fuego). Rusia continúa manteniendo una guerra de desgaste sangrienta y Ucrania ha logrado reactivar la presión en sectores como la región de Zaporiyia con contraataques que obligan al Kremlin a tener que defender posiciones que creían seguras.
Impacto humano de cuatro años de guerra entre Rusia y Ucrania
En el aspecto del costo humanitario, se estiman entre 50.000 y 100.000 civiles muertos, además de entre 1 millón y 2,5 millones de militares caídos en total entre ambos bandos.
Además de los muertos, las cifras plantean que más de 6,8 millones de ucranianos debieron ser refugiados en el exterior y 3,6 millones son desplazados internos.

Esto, además del evidente costo humanitario, ha generado una crisis económica y se estima que la guerra ha sumido a más de 7 millones de personas en la pobreza a nivel mundial, a causa del aumento de los precios en la energía y los alimentos, y también ha afectado la seguridad alimentaria de Ucrania, un país que se caracterizaba por ser exportador de granos.

Para finalizar, una de las consecuencias más notables de la guerra es que Rusia ha quedado parcialmente aislada de Occidente, lo que la lleva a formar un eje estratégico con otras potencias mundiales, como China e Irán. En paralelo, y mientras se llevan a cabo infinidad de reuniones bilaterales entre Moscú y Washington para aclarar el devenir de los hechos, el gasto militar mundial se ha incrementado en un 25% respecto de los niveles previos a la guerra, números que no hacen más que evidenciar la tensión mundial por una potencial escalada nuclear.
















